Un equipo de la Universidad Rice desarrolla un dispositivo que permite a los perros ciegos moverse con mayor autonomía y seguridad.
La tecnología ha transformado la vida de las personas con discapacidad visual mediante pantallas braille, bastones inteligentes y aplicaciones con inteligencia artificial. Sin embargo, los perros ciegos aún enfrentan limitaciones importantes en su movilidad diaria.
Las soluciones tradicionales —como los marcos tipo “halo” o los conos isabelinos— suelen ser incómodas, restrictivas y poco funcionales, dificultando la socialización y el juego.
Kunde: el perro que inspiró una innovación
Tras perder la vista por un glaucoma avanzado, Kunde, un perro de Houston, se convirtió en el cliente real de un equipo de estudiantes de ingeniería de la Universidad Rice.
Sus dueños, Grant Belton y AJ Price, buscaron alternativas que permitieran a su mascota adaptarse sin estrés ni colisiones constantes. Así nació el proyecto liderado por Adam Vuong, Cristiana De Sousa, Issy Tsai y Santiago Brent.
“Queríamos darle a Kunde independencia para moverse sin depender del choque como señal táctil”, explicó Vuong.

Tecnología háptica y visión estereoscópica
El dispositivo consiste en un chaleco ligero equipado con motores de actuador resonante lineal, similares a los que se usan en teléfonos inteligentes. Estos motores vibran en distintas zonas del chaleco según la proximidad y ubicación de los obstáculos, permitiendo al perro ajustar su trayectoria en tiempo real.
Una cámara estereoscópica montada cerca de la cabeza captura información de profundidad, procesada por una placa de circuito impreso (PCB) y un módulo informático especializado. El sistema ofrece un alcance de hasta 8 metros y una autonomía de batería de dos horas, suficiente para paseos o actividades cotidianas.
Diseño centrado en el usuario… canino
A diferencia de otros dispositivos que limitan el juego o la interacción, el chaleco fue diseñado para no restringir el movimiento, respetando el comportamiento natural del perro.
El equipo priorizó la ligereza, la adaptabilidad y la respuesta intuitiva, con el objetivo de reducir colisiones y mejorar la calidad de vida de las mascotas con discapacidad visual.
Educación, empatía y diseño con propósito
El proyecto demuestra cómo los desafíos reales pueden impulsar soluciones significativas
Aunque el chaleco aún se encuentra en fase de pruebas, los resultados iniciales son prometedores.
Para los estudiantes, el proceso fue más que un ejercicio académico: fue una experiencia transformadora que les permitió aplicar sus conocimientos en un contexto emocionalmente significativo y técnicamente desafiante.
“Es motivador ver cómo el diseño puede marcar una diferencia directa en la vida de alguien… o incluso de un perro”, celebró Bisesti, mentor del proyecto.



