Una joven de 17 años sorprende al mundo con un innovador invento sustentable: un plástico biodegradable hecho con escamas de pescado, un desecho que habitualmente termina en la basura.
Este invento no solo ofrece una alternativa a los plásticos derivados del petróleo, sino que también ayuda a reducir la contaminación ambiental.
De escamas de pescado a plástico biodegradable: el ingenioso invento de una joven
La novedad la desarrolló la joven estadounidense Jacqueline Prawira, quién logró crear varios productos a partir de los desechos que produce la venta de pescado.
Su objetivo es encontrar soluciones más respetuosas con el medioambiente en un planeta donde solo el ser humano genera residuos contaminantes.
El plástico biodegradable a partir de escamas de pescado que desarrolló Prawira se presenta como films delgados y transparentes.
Estos están pensados para aplicaciones de un solo uso, como bolsas de supermercado, empaquetados o cubiertos desechables.

En una entrevista para CBS, la joven mostró los productos creados con escamas de pescado: bolsas, envoltorios y utensilios.
Todos estos artículos pueden reemplazar a los plásticos convencionales derivados del petróleo en el uso diario.
El nuevo material no solo procede de desechos reutilizados, sino que también evita contaminar la naturaleza.
«Si se depositan en compostaje, se degradan por sí solos de forma natural sin necesidad de mucha ayuda externa, si es que la necesitan», afirma Prawira.
Absorción de metales pesados: el otro rol clave de las escamas de pescado que descubrió Prawira
Además del plástico biodegradable, la investigadora también creó un compost a base de estos subproductos de pescado.
Todavía en el secundario, la joven descubrió que el colágeno y las sales de calcio presentes en las escamas ejercen como un imán de la contaminación por metales pesados.
Estos se capturan para poder reciclarlos más adelante.
Así inventó Cyclo.Cloud, una solución que utiliza desechos de pescado para adsorber hasta el 82% de los metales pesados presentes en las aguas residuales contaminadas.
El objetivo de este desarrollo es prevenir la contaminación de alimentos y del medio ambiente.

La prometedora carrera de Prawira
Prawira logró desarrollar este último proyecto en el marco del programa Rise, el cual «apoya a jóvenes prometedores y les brinda oportunidades para colaborar y contribuir al bienestar de los demás».
Por este último invento, en 2021 Prawira publicó su primer trabajo de investigación y ya ha recibido premios de entidades prestigiosas como Broadcom MASTERS, ISEF, National JSHS y la EPA.
Actualmente, Prawira estudia en el prestigioso Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT, por sus siglas en inglés).
Desde allí, «busca construir un mundo sostenible mediante el desarrollo de una economía circular y el reciclaje creativo de residuos».
El proyecto de bioplástico nacional del CONICET
La comunidad científica encuentra constantemente nuevas alternativas al plástico convencional.
Entre los millones de desechos que producen las personas al año, los investigadores buscan soluciones innovadoras.
En este marco, un proyecto reciente del CONICET sigue este camino con impronta nacional.
El estudio desarrolla «polímeros que se obtengan de fuentes naturales, que son renovables y biodegradables«, detallaron desde la entidad.
Estos polímeros naturales se encuentran en frutas, paredes celulares vegetales y algunas estructuras animales.
Se busca que estos «tengan la misma función que los plásticos que hoy encontramos tanto en envases alimentarios como en la industria agrícola de producción de alimentos».
Se trata de compuestos orgánicos de alto peso molecular que ofrecen propiedades similares a los plásticos convencionales, pero sin impacto ambiental negativo.
Estos avances demuestran que los desechos orgánicos pueden transformarse en materiales útiles y sostenibles, reduciendo la dependencia del petróleo y la contaminación ambiental.



