En plena Ruta Patagonia Azul, a 170 km al sur de Trelew, se encuentra Cabo Raso, un paraje que invita a dejar atrás la conexión digital y las urgencias urbanas. Allí, un eco hotel recuperado por Elaine y su familia se ha convertido en refugio invernal, donde el frío se transforma en aliado de la introspección.
El invierno ofrece un encanto particular: fogones, lecturas, buena comida y charlas junto al fuego. La ausencia de Wi-Fi es parte de la propuesta: una invitación a soltar la inmediatez y habitar el presente.
Filosofía de refugio
El alojamiento combina casitas autosuficientes y la calidez de la hostería, con un salón comedor como corazón social. La propuesta gastronómica es casera y se prepara diariamente, reforzando la idea de cuidado y comunidad.
La sustentabilidad es clave:
- Energía solar y agua de pozo.
- Reciclaje de materiales en las instalaciones.
- Un comedor instalado en un antiguo búnker militar del misil Cóndor II, resignificado como espacio de encuentro.
Actividades en invierno
Cabo Raso ofrece experiencias que van más allá del descanso:
- Surf invernal para aventureros que desafían las aguas heladas.
- Caminatas por acantilados y senderos costeros.
- Observación de fauna como guanacos y maras.
- Contemplación del cielo estrellado y del mar bravío desde ventanales protegidos.
La propuesta es vivir con lo indispensable, en contacto directo con la naturaleza y la historia del lugar.
Un pacto con la historia
El proyecto iniciado en 2007 recuperó un pueblo en ruinas y lo transformó en un espacio de convivencia con el entorno. Cada construcción tiene una historia, y cada visitante se convierte en parte de esa memoria compartida.

Consejos para llegar
El acceso se realiza por la Ruta Provincial 1, un camino de ripio que requiere conducción atenta:
- Verificar el estado de los caminos antes de salir.
- Evitar traslados nocturnos por presencia de fauna y escasa señalización.
- Viajar con vehículo en buen estado, rueda de auxilio y provisiones extras.
- Recordar que la Patagonia no perdona la improvisación: la previsión es la mejor garantía de seguridad.
Cabo Raso como experiencia transformadora
Más allá de lo turístico, Cabo Raso se presenta como un espacio de transformación personal. La inmensidad del mar, el viento patagónico y el silencio invitan a la introspección. Es un lugar donde el tiempo parece detenerse y donde cada visitante encuentra una pausa en medio de la vorágine global.
La experiencia invernal en Cabo Raso demuestra que el frío puede convertirse en aliado: un estímulo para la calma, la lectura y la conexión con lo esencial. Allí, la naturaleza dicta el ritmo y la historia se entrelaza con la sustentabilidad, ofreciendo un modelo de convivencia respetuosa con el entorno.
Cabo Raso es más que un destino: es un refugio donde el invierno se convierte en oportunidad de encuentro con uno mismo y con la naturaleza.
En este rincón de Chubut, la inmensidad del Atlántico y la filosofía de vida simple y sustentable recuerdan que, con menos y con lo indispensable, es posible vivir mejor.



