Un equipo de investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) ha diseñado un filtro de aire revolucionario que permite a edificios comunes capturar dióxido de carbono (CO₂) directamente desde sus sistemas de ventilación, con una eficiencia neta del 92 % y sin requerir energía adicional.
Esta innovación podría marcar un punto de inflexión en la lucha contra el cambio climático, al integrar la captura de carbono en la infraestructura urbana existente.
Captura distribuida: una alternativa a las plantas DAC
A diferencia de las plantas de captura directa del aire (DAC) tradicionales —grandes, costosas y con alto consumo energético—, esta solución se basa en una lógica descentralizada: miles de puntos pequeños que capturan CO₂ desde los sistemas HVAC (calefacción, ventilación y aire acondicionado) ya instalados en viviendas, oficinas y fábricas.
El filtro está compuesto por nanofibras de carbono (CNF) recubiertas con polietilenimina (PEI), un polímero que permite adsorber CO₂ de forma pasiva, sin alterar el flujo de aire.
Regeneración eficiente con energía solar o eléctrica
Uno de los mayores desafíos de las tecnologías de captura es la liberación del CO₂ capturado. Este filtro se destaca por su capacidad de regenerarse con fuentes renovables, mediante dos métodos:
- Regeneración solar térmica: alcanza los 80 °C con calor solar directo, gracias a su alta absortividad (94,4 %) y baja capacidad calorífica
- Regeneración electrotérmica (Joule heating): mediante un impulso eléctrico de 1–2 segundos, aprovechando la conductividad de las nanofibras (38,7 ohms/sq), ideal para energías limpias como la solar, eólica o hidroeléctrica

Costos y escalabilidad: una solución urbana viable
Costo estimado por tonelada de CO₂ capturado:
- Con energía solar: 362 USD
- Con electricidad: 821 USD
- Con incentivos fiscales (como el Inflation Reduction Act en EE.UU.): entre 199 y 638 USD
Impacto potencial:
- Hasta 25 millones de toneladas anuales de CO₂ capturadas en EE.UU.
- Hasta 596 millones de toneladas a nivel global, equivalente a las emisiones anuales de países como Australia o Corea del Sur
Aplicaciones y beneficios claves:
- Descarbonización de edificios sin reformas estructurales
- Transformación de hogares y oficinas en activos climáticos
- Reducción de la dependencia de grandes infraestructuras industriales
- Fomento de la adopción ciudadana sin alterar estilos de vida
- Complemento ideal para políticas de eficiencia energética y electrificación
Desafíos y próximos pasos
El principal obstáculo no es técnico, sino logístico: cómo fabricar, distribuir y mantener estos filtros a gran escala. Sin embargo, este reto es más abordable que construir nuevas plantas DAC.
Empresas emergentes como Heirloom y CarbonBuilt ya están explorando su implementación en edificios residenciales, y ciudades como Copenhague y San Francisco evalúan su incorporación en normativas de construcción sostenible.
Hacia ciudades que capturan carbono
Esta tecnología no resolverá por sí sola la crisis climática, pero puede integrarse en un ecosistema de soluciones descentralizadas que incluyan energías renovables, eficiencia energética y electrificación.
Convertir cada edificio en una unidad activa de captura de carbono ya no es una utopía: es una posibilidad técnica concreta.



