La minería está avanzando rápidamente sobre los ecosistemas únicos de la Amazonía ecuatoriana, amenazando áreas protegidas que son fundamentales para la biodiversidad. Un informe reciente de la Fundación EcoCiencia subraya la expansión de la extracción de oro en la provincia de Zamora Chinchipe, un lugar crucial para la conservación de especies y recursos naturales.
Impacto de la minería en la Amazonía: áreas protegidas en riesgo
La minería ilegal continúa afectando zonas de gran valor ecológico, incluso dentro de áreas protegidas. Basado en el análisis de imágenes satelitales y drones, el informe revela la presión creciente sobre estos enclaves naturales que son esenciales para el ecosistema del sur del Ecuador.
Los hallazgos indican que alrededor de 111 hectáreas han sido perturbadas por actividades mineras desde 2011 hasta 2025. Sitios como el Parque Nacional Podocarpus y la Reserva Biológica Cerro Plateado están entre los más afectados.
Este avance minero representa una amenaza significativa para la biodiversidad, afectando especies emblemáticas como el jaguar, el tapir y el oso de anteojos, que dependen de estos hábitats para su supervivencia.
Entre agosto de 2023 y diciembre de 2025, se identificaron 44 hectáreas impactadas en el Parque Nacional Podocarpus, lo que ha llevado a acciones contra campamentos ilegales en el área.
Además de la deforestación, el informe señala el impacto sobre el río Loyola, crucial para los bosques nublados y páramos andinos. La minería ilegal también genera deforestación, erosión del suelo y formación de piscinas de sedimentos, comprometiendo la calidad del ecosistema.
El informe destaca que el 92 % de las áreas afectadas se encuentran fuera de concesiones mineras legales, lo que sugiere la presencia de operaciones mineras irregulares.
La situación en Zamora Chinchipe es crítica, con un incremento de áreas impactadas de 5 hectáreas en 1995 a más de 6.800 hectáreas en 2024, evidenciando la expansión descontrolada de esta actividad.
Para enfrentar estos desafíos, el informe recomienda reforzar la vigilancia ambiental mediante tecnologías avanzadas, como imágenes satelitales y drones, para detectar y controlar actividades mineras ilícitas.
Proteger estas joyas naturales es vital no solo para Ecuador, sino también para la región amazónica en su totalidad, debido a su importancia para el equilibrio ecológico global.



