Análisis del coral sugieren un incremento de la fuerza de El Niño

Investigadores han detectado, gracias a nuevos datos de corales fósiles, un incremento modesto, pero estadísticamente significativo, de la fuerza de El Niño-Oscilación del Sur (ENSO, en sus siglas en ingés) en el siglo XX, que puede estar relacionado con el cambio climático antropogénico, aunque la reconstrucción coral identifica un mayor nivel de resistencia de ENSO hace 400 años, pero de corta duración.

 
   Los datos también revelan grandes variaciones naturales en el pasado de la fuerza de ENSO, un ciclo climático del Océano Pacífico que afecta al clima de todo el mundo, por lo que es difícil atribuir la intensificación del siglo XX de ENSO al aumento de los niveles de dióxido de carbono. Estas grandes fluctuaciones naturales en la actividad de ENSO también son evidentes en simulaciones de modelos climáticos de muchos siglos, según una investigación publicada en ‘Science’.
 
   ‘Nos fijamos en la variabilidad a largo plazo de ENSO en los modelos climáticos y nos preguntamos cómo se compara con la variabilidad a largo plazo de ENSO en el mundo real’, dijo Kim Cobb, profesor asociado en la Facultad de Ciencias Terrestres y Atmosféricas del Instituto de Tecnología de Georgia.
 
   Y prosigue: ‘Demostramos que en realidad coincide bastante bien. Este proyecto sienta las bases para la realización de modelos de datos más detallados de comparaciones de intervalos de tiempo específicos para comprobar la precisión de las características de ENOS en los distintos modelos’.
 
   La investigación, patrocinada por la Fundación Nacional de Ciencia, contó también con la contribución de expertos de la Institución Scripps de Oceanografía y la Universidad de Minnesota (Estados Unidos). Al analizar la proporción de isótopos de oxígeno específicos en los esqueletos de coral, los científicos obtuvieron información sobre ENSO relacionada con las variaciones de temperatura y las precipitaciones durante los períodos de tiempo en los que los corales crecen.
 
   ‘Los corales fósiles son los reyes de reconstrucción de El Niño -explicó Cobb–. Los corales crecen en el corazón de la región de El Niño y con los registros mensuales que se han resuelto, proporcionan un alto nivel de detalle’. Los investigadores recolectaron las muestras de coral mediante la perforación en masivas ‘piedras’ de coral rodado por la acción de fuertes tormentas o tsunamis en playas de la isla del Pacífico.
 
   El estudio de cada uno de los 17 núcleos analizados se inició cuidadosamente, mediante el análisis de la proporción de uranio al torio y una vez que la edad de cada núcleo se determinó, escogieron un subconjunto de la colección que se investigó en detalle. Se cortó cada núcleo en dos, luego se hizo una radiografía de las secciones transversales para revelar la dirección de crecimiento de cada coral y finalmente se perforaron pequeñas muestras de polvo de coral y analizaron con espectrómetros de masas para determinar la proporción de isótopos de oxígeno.
 
   La relación isotópica del esqueleto de coral cambia con la temperatura y la cantidad de lluvia, que proporcionan información detallada sobre las condiciones ambientales durante cada período de crecimiento de los corales. Nada menos que 20 muestras son analizadas por cada año de vida del coral. ‘Estamos en condiciones de contar hacia atrás en el tiempo, siguiendo los ciclos estacionales encerrados en el esqueleto del coral, siempre y cuando el núcleo nos lo permita’, explicó Cobb.
 
   En total, el equipo de Cobb añadió 650 años de información mensual sobre las variaciones del ENSO a través de casi 7.000 años. Esto requiere el análisis de aproximadamente 15.000 muestras durante el transcurso del estudio, que comenzó en 2005. El trabajo ya ha puesto en duda la creencia largamente sostenida de que ENSO se redujo hace unos 6.000 años atrás, como defienden algunos modelos climáticos, pero Cobb cree que los datos de coral fósiles de ese período no son compatibles con una reducción de la resistencia de ENSO.

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