lunes, diciembre 5, 2022

Buenos Aires se vistió de rosa: los barrios de la ciudad donde florecen los lapachos

Más leídas

En las últimas semanas, la intensa floración de los lapachos con su tonalidad vibrante y alegre color rosado instaló definitivamente la primavera en la Ciudad. Después, contrastarán en combinaciones únicas, con las flores de otros árboles, el singular lila de los jacarandás, el amarillo de las tipas y el rojo carmín del ceibo.

“Menos popular que su pariente cercano, el jacarandá, pero no por ello menos espectacular, el lapacho se caracteriza por una intensa floración, que comienza hacia el final de los meses fríos y se intensifica durante la primavera”, explica el ingeniero agrónomo Jorge Fiorentino, gerente de Arbolado de la Ciudad. La especie, originaria del norte argentino, llegó a Buenos Aires por iniciativa de Carlos Thays. El paisajista plantó mayormente cinco especies de árboles con floraciones escalonadas y de distintas características: lapachos, ceibos, tipas, palos borrachos, y los llamativos jacarandás.

Uno de los ejemplares más emblemáticos es el lapacho de Ezcurra, situado en las calles Figueroa Alcorta y Ramón Castilla, plantado por el paisajista Martín Ezcurra. Cuando florece, en esa elegante esquina de Barrio Parque, da inicio a la estación más colorida. El historiador Félix Luna era un fanático de la especie, y enviaba todos los años una carta de lectores al diario La Nación, exclamando: “¡Floreció el lapacho de Palermo! ¡Bienvenida primavera!”.

La intensa floración del lapacho puede disfrutarse en muchos espacios verdes de la Ciudad, donde se contabilizan al menos 1.345 individuos. Se alzan soberbios en los parques Saavedra, Los Andes, Avellaneda, Chacabuco, Micaela Bastidas, Thays, Patricios, Rivadavia, Lezama y Alberdi, los canteros de la Avenida 9 de Julio, la Plaza de los Virreyes, Plaza Armenia y Plaza Italia, entre otros lugares.

  El mundo debe prepararse para los peores escenarios de "extinción" debido al cambio climático

El lapacho es un árbol inerme, caducifolio, es decir que deja caer sus hojas y que alcanza entre 20 y 30 metros de altura, su tronco es de corteza color castaño oscuro y desarrolla un diámetro que alcanza los 80 centímetros. Tiene en sus flores su máximo atractivo. “Son flores hermafroditas, por lo común de color rosado-morado, rara vez blancas, que miden entre 4 y 6 centímetros de largo”, señala Fiorentino.

La variedad local responde al nombre científico de Handroanthus impetiginosus, al que popularmente se conoce como “lapacho morado”, “lapacho crespo” o “lapacho rosado del Noroeste”. Su nombre en lengua toba incluye las denominaciones “aiajlái”, “aialái” y “aialék”, mientras que en guaraní se lo llama “potý-ipé”, “tayí-pichí”, “tayí”, “tayí hú”, “tayí pirurú”, “tayí piraí” o “ipé”.

La comuna 7 (Flores y Parque Chacabuco) es el paraíso de los lapachos con donde existen 272 ejemplares; detrás, por muy poco le sigue la Comuna 12 (Coghlan, Saavedra, Villa Urquiza y Villa Pueyrredón), con 233 individuos; luego la Comuna 4 (La Boca, Barracas, Parque Patricios y Nueva Pompeya), con 170; y la Comuna 10 (Villa Real, Monte Castro, Versalles, Floresta, Vélez Sarsfield y Villa Luro, con 158. Los barrios donde tienen mayor presencia son: Palermo, Saavedra, Puerto Madero y Villa Urquiza. También pueden encontrarse muy cerca del monumento a Güemes (en Echeverría y Avenida Figueroa Alcorta); frente al Museo Bernandino Rivadavia, en el Parque Centenario, y en la Vuelta de Rocha (Av. Pedro de Mendoza y Del Valle Iberlucea), en La Boca.

La Dirección de Espacios Verdes y Arbolado de la Ciudad junto a las comunas planificaron la incorporación de 15 mil ejemplares en veredas y parques de unas 20 especies entre las que se encuentran nuevos ejemplares de esta variedad. El plan maestro de arbolado establece priorizar una selección de especies que tiene larga data y que permitió adaptar a los lapachos al clima porteño. Ese trabajo continúa en el vivero de la Ciudad que provee nuevos ejemplares de la especie.

  Qué es la inmersión forestal, la práctica japonesa de caminar en silencio por los bosques

“En Buenos Aires, la floración del lapacho comienza en los primeros días de septiembre, momento en que empiezan a apreciarse sus ramas defoliadas cubiertas completamente de flores. Hacia final de mes, aparecen las hojas y los primeros frutos, que perduran hasta entrado el verano”, detalla Fiorentino.

“Junto al jacarandá, el liquidámbar y el tilo, el lapacho es una de las principales especies elegidas por la Ciudad en el plan de forestación de 2022, que suma este año 15.480 nuevos árboles a los más de 430 mil existentes en los espacios verdes y veredas porteñas”, remarca Lucía Ferrari, directora de Espacios Verdes y Arbolado.

Según el Censo de 2018, en las veredas y plazas de los 203 km cuadrados porteños hay más de 431.326 árboles, lo que equivale a un ejemplar cada seis habitantes. Si se toma como punto de partida el estudio que se hizo entre 2010 y 2011, el arbolado de la ciudad registró un crecimiento de 6.887 ejemplares y conservó en estado vital 424.439 unidades.

Últimas noticias

Gigantes extintos: megafauna australiana

Así era la megafauna de Australia antes de la llegada de los humanos. Después, la mayoría de aquellos gigantes desapareció.

Noticias relacionadas