La contaminación minera con metales pesados en Alto Mañihuales, localidad rural de Aysén rodeada de montañas y bosque nativo, volvió a quedar en el centro de la preocupación ambiental tras nuevos antecedentes sobre la actividad de la faena El Toqui.
Aunque los problemas fueron detectados hace más de una década, las denuncias apuntan a que las filtraciones de metales pesados continúan afectando suelos, cursos de agua y fauna de la región.
Desde 1983, la explotación minera dejó acumulaciones de residuos industriales en distintos sectores cercanos a ríos y esteros. Sin embargo, informes públicos difundidos desde 2015 ya advertían sobre la presencia de contaminación en el ambiente y en muestras biológicas tomadas a habitantes de la zona.
Además, vecinos de Alto Mañihuales sostienen que la falta de medidas preventivas y de monitoreo constante agrava un escenario que impacta directamente sobre la calidad ambiental y las actividades rurales de la comunidad.

Fallos judiciales y sanciones por incumplimientos ambientales
En ese contexto, la Corte de Apelaciones de Santiago confirmó recientemente una sanción contra la empresa Minera Pacífico del Sur, actual titular del proyecto El Toqui desde 2020. La resolución obliga a la compañía a pagar más de 12 mil millones de pesos vinculados a garantías para ejecutar el cierre ambiental de la mina.
Asimismo, la firma deberá afrontar otra sanción económica por incumplimientos relacionados con las cuotas destinadas al plan de cierre. La causa ya había sido ratificada anteriormente por un juzgado civil, aunque el proceso judicial se extendió durante meses.
Por otra parte, organizaciones ambientales y vecinos denunciaron demoras administrativas y maniobras que habrían retrasado la implementación de medidas urgentes para contener la contaminación. Paralelamente, continúan vigentes observaciones de la Superintendencia de Medio Ambiente por falta de monitoreo y ausencia de información reglamentaria.
El impacto de los metales pesados sobre ríos y ecosistemas
Uno de los focos más preocupantes son los tranques de relaves utilizados para almacenar residuos mineros. Un informe técnico reveló que el tranque Confluencia acumuló hasta tres veces más material contaminante del permitido, funcionando además durante más tiempo del autorizado originalmente.
A esto se suman los resultados difundidos por el Centro de Investigación de Ecosistemas de la Patagonia, que detectaron niveles de arsénico muy superiores a los valores aceptados para agua potable en el estero San Antonio de Alto Mañihuales.
Los metales pesados representan una amenaza crítica para los ecosistemas porque permanecen durante décadas en el ambiente. Sustancias como arsénico, plomo o mercurio pueden acumularse en peces, vegetación, suelos y animales, alterando cadenas alimenticias completas.
Además, estos contaminantes reducen la biodiversidad acuática, afectan microorganismos esenciales para el equilibrio ecológico y deterioran la calidad del agua utilizada por comunidades rurales y fauna silvestre.

Ganado muerto y preocupación creciente entre los habitantes
Mientras tanto, productores rurales denunciaron la muerte de animales en campos cercanos a la actividad minera. Un vecino relató que durante 2024 perdió varias vacas y que profesionales veterinarios sospecharon de intoxicación por metales pesados debido al estado de los órganos analizados.
Sin embargo, los habitantes cuestionan la falta de estudios permanentes que permitan determinar con precisión el alcance de la contaminación. Según explican, los controles oficiales sobre agua y suelo son insuficientes y muchas veces se realizan en períodos del año donde las filtraciones disminuyen.
Finalmente, organismos de derechos humanos advirtieron que la ausencia de respuestas concretas podría representar una vulneración de derechos básicos para las familias de Alto Mañihuales, que continúan reclamando



