Científicos buscan mapear más de 220.000 bidones radiactivos sumergidos frente a la costa de Galicia

Tras décadas de silencio, la comunidad científica vuelve a poner el foco sobre uno de los enclaves más polémicos del fondo marino: la fosa atlántica nordeste, a más de 1.000 kilómetros de la costa gallega, donde países europeos vertieron cientos de miles de bidones radiactivos entre las décadas de 1950 y 1990.

El buque oceanográfico francés L’Atalante, acompañado del robot submarino Uly X, inició este mes una misión científica pionera, bautizada como Nodssum, con el objetivo de localizar, mapear y evaluar el estado de estos residuos nucleares alojados a gran profundidad en la llanura abisal.

La ciencia retoma una agenda pendiente desde 1988

La última campaña de exploración comparable data de hace más de 35 años, y muchos de los esfuerzos previos se limitaron a extracción superficial de muestras. En contraste, la misión Nodssum pretende:

  • Inspeccionar depósitos históricos abandonados por países como Reino Unido, Holanda, Bélgica y Suiza
  • Utilizar tecnologías de navegación, georreferenciación y visión submarina de última generación
  • Analizar el impacto potencial sobre el ecosistema marino profundo, tras años sin monitoreo sistemático

De los más de 220.000 bidones arrojados en múltiples puntos del Atlántico, apenas 1.000 han sido detectados visualmente en esta primera etapa.

Bidones radiactivos y activismo: de la impunidad al tratado

Entre los años 40 y 80, buques europeos vertieron hasta 142.000 toneladas de desechos nucleares en esta región marina.

Esta práctica se detuvo parcialmente tras un hito de resistencia civil en 1982, cuando el buque Sirius de Greenpeace —junto a embarcaciones gallegas— enfrentó pacíficamente a barcos holandeses que descargaban residuos. Al regreso, más de 10.000 personas recibieron al Sirius en Vigo, y la acción marcó el origen formal de la ONG dos años después.

Este episodio desembocó en:

  • La cancelación de vertidos por parte de Países Bajos
  • El Convenio OSPAR de 1992, que prohibió verter residuos de baja y media actividad en el Atlántico nordeste
  • La adhesión al Convenio de Londres (1993), que vetó todos los vertidos radiactivos al mar

Llamado a la acción: Greenpeace exige intervención europea y española

A raíz de esta nueva campaña, Greenpeace pidió a la Unión Europea y al Gobierno español asumir una investigación integral que determine:

  • El estado estructural de los contenedores sumergidos
  • El riesgo real de contaminación marina
  • Posibles medidas de remediación ambiental o confinamiento

«Estamos ante el mayor vertedero radiactivo del planeta. No podemos seguir ignorándolo», afirmó la organización, que alertó que la mayoría de los bidones sigue sin inspección formal desde su deposición.

¿Y ahora qué?

La misión Nodssum es solo el primer paso. El hallazgo de los primeros 1.000 bidones plantea preguntas técnicas, éticas y diplomáticas sobre:

  • La responsabilidad histórica de los países emisores
  • El potencial deterioro de los contenedores por corrosión marina prolongada
  • La transparencia de los datos obtenidos en aguas internacionales

Foto de portada: Flota Oceanográfica Francesa

Compartí esta nota

Últimas noticias

Te pueden interesar
Te pueden interesar

Entre Ríos: un nuevo Centro de Visitantes conecta comunidad y naturaleza en el Parque Islas y Canales Verdes

Descubre el Parque Islas y su Centro de Visitantes “Puerto Tereré”, un espacio de aprendizaje y sensibilización ambiental.

Un nuevo ordenamiento en el Parque Nacional Pre-Delta que fortalece la conservación del Espinal y sus ecosistemas

La aprobación de esta nueva zonificación refuerza la gestión integral del Parque Nacional Pre-Delta y la conservación de humedales.

Pergamino y un histórico juicio vinculado al uso de agroquímicos: solicitan penas de hasta 4 años de prisión por utilizarlos

La dispersión aérea de agroquímicas puede trasladar contaminantes a grandes distancias, alcanzando áreas urbanas, humedales y bosques.

Sauce Criollo: una universidad de la Patagonia logró rescatar una especie nativa al borde de la extinción

Descubre cómo el Sauce Criollo ha regresado al Alto Valle tras años de esfuerzo en su restauración y conservación.