La red global C40 Cities, junto al Consejo de Migración Climática y el Consejo de Migración de Alcaldes, publicó un nuevo informe que destaca el potencial económico y social de la transición hacia ciudades más verdes.
Según el estudio, las ciudades podrían generar R$1,4 billones (US$280 mil millones) para 2040 si invierten en capacitación laboral e inclusión de trabajadores locales y migrantes en sectores sostenibles.
Empleos verdes: una oportunidad global
Hasta el 40 % de los nuevos empleos en 2040 estarán vinculados a la economía verde.
Los sectores con mayor proyección son:
- Construcción sustentable
- Transporte limpio
- Gestión de residuos y reciclaje
El informe advierte que, sin políticas públicas adecuadas, podrían perderse hasta 6 millones de empleos, lo que subraya la urgencia de adaptar la fuerza laboral a los desafíos climáticos y tecnológicos.
San Pablo: modelo de sostenibilidad urbana y empleo verde
La ciudad brasileña combina gestión ambiental, inclusión social y crecimiento económico
San Pablo se posiciona como referente global, con iniciativas como el Paquete Verde, que incluye:
- Plantación de miles de árboles y creación de bosques urbanos
- Sustitución de autobuses diésel por vehículos eléctricos y de biometano
- Más del 50 % de cobertura arbórea y la tasa de desempleo más baja de su historia (5,4 %)
“Actuar contra el cambio climático y construir una sociedad más justa van de la mano”, afirmó Mark Watts, director ejecutivo de C40 Cities.

Formación profesional e inclusión social
El Programa de Operación Trabajo (POT) vincula capacitación, sostenibilidad y desarrollo comunitario.
El POT ofrece formación en oficios verdes, como huertos urbanos y proyectos de economía circular, facilitando la reincorporación laboral de personas desempleadas y fortaleciendo la resiliencia urbana.
Migración, empleo y justicia climática
Integrar políticas migratorias en la economía verde fortalece la cohesión social y la equidad territorial.
El informe destaca que acoger nuevos talentos, incluidos migrantes climáticos, permite a las ciudades superar la escasez de mano de obra y garantizar un futuro más inclusivo y sostenible.
Esta visión promueve una transición justa, donde la acción climática se convierte en motor de desarrollo social.
Ciudades como motores de cambio
Freetown, Amán y Filadelfia también lideran con políticas que vinculan clima, empleo y equidad.
Estas experiencias demuestran que la planificación urbana sostenible puede generar beneficios económicos, ambientales y sociales, si se acompaña de inversión en formación, infraestructura verde y políticas inclusivas.



