Córdoba: El semillero del INTA para el resurgir del algarrobo blanco

Muy cerca del anillo vial en la zona sur de la ciudad de Córdoba, los invernaderos y laboratorios del Centro de Investigaciones Agropecuarias (CIAP), ponen su cuota de vegetación en un área donde florecen las industrias.

Con una meta de producción anual de 30 mil plantines de algarrobo blanco (prosopis alba), esta unidad del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) es uno de los pilares del plan agroforestal de la Provincia de Córdoba.

La ley 10.467, sancionada en 2017, busca promover “el desarrollo sostenible y mejorar la situación social, ecológica, paisajística y de producción”, particularmente en la región agrícola, con un ambicioso objetivo de reforestación: plantar más de 50 millones de árboles en una década.

Diego López Lauenstein, ingeniero agrónomo a cargo del Programa de Conservación y Mejoramiento Genético del Algarrobo en el Inta, resume ante Agrovoz las actividades del vivero forestal del CIAP. No es un vivero común, sino una usina de investigación y desarrollo (I+D) en la que participan universidades y diferentes organismos y entidades.

Al regreso de una gira por Catamarca y La Rioja, López Lauenstein menciona que en estas provincias se está ejecutando un subproyecto de mejoramiento que hace foco en la producción de frutos y vainas de algarrobo para las zonas áridas. En estos ambientes predominan las especies prosopis flexuosa y prosopis chilensis; el plan consiste en mejorar la obtención de vainas con destino a la alimentación humana, con diferentes subproductos de la harina de algarroba, y también para la producción animal como forraje.

PLANTINES MEJORADOS

En Córdoba, el convenio con el Ministerio de Agricultura y Ganadería apunta a la producción de algarrobo blanco (prosopis alba), una especie dominante en la región. Los plantines son entregados a productores afectados por sequía e inundaciones, y para cumplir con la ley agroforestal, por la que tienen que certificar un porcentaje de la superficie del campo plantada con árboles.

“Estamos produciendo 30.000 plantines por año con ese destino, para que la Provincia pueda entregarlos a los productores y a diferentes proveedores, viveros y escuelas; desde el Inta somos parte de la red de viveros forestales”, menciona el responsable del programa.

Los plantines provienen de una fase de mejoramiento; además, se utilizan semillas inoculadas con micro organismos, con bacterias fijadoras de nitrógeno. Se trata de especies que fueron evaluadas, con buenos crecimientos, específicas para este objetivo de reforestación.

Las diferentes especies de algarrobo pertenecen al género prosopis, una leguminosa, y como otras (caso de la soja o el maní) tienen asociaciones simbióticas con bacterias que fijan nitrógeno. En el CIAP se inició una línea de aislamientos de bacterias específicas que fijan nitrógeno. Hacen simbiosis con las raíces del algarrobo, forman nódulos, y esos nódulos son los que fijan nitrógeno del aire y se lo aportan a la planta, explica el investigador.

Los plantines salen listos para ser llevados a campo, entre 30 y 40 centímetros de alto y un diámetro de tallo de un centímetro, un tamaño óptimo para plantar. En algunos viveros los recrían y traspasan a envases/macetas más grandes, para dejarlos un tiempo más; pero lo recomendable es plantar en ese tamaño de 40 centímetros.

Este proyecto de mejoramiento y conservación abarca a toda la región chaqueña y a la región árida de monte del oeste. “Trabajamos en la provincia de Córdoba, pero también mucho en Santiago del Estero, Chaco, Formosa, Salta, La Rioja, Catamarca; es un proyecto nacional”, aclara López Lauenstein.

CÓMO SE HACE EL MEJORAMIENTO

Las primeras actividades comprenden la identificación y recolección de material base de toda la región de distribución del algarrobo. En 2005-2006 se realizó un muestreo de las poblaciones naturales de toda la región chaqueña. A través de las características de las hojas y de los frutos se pudo identificar subpoblaciones más uniformes. También se utilizan marcadores moleculares (otra línea de investigación), estudios básicos que sirven para planificar y diseñar el programa de mejoramiento.

Una vez que se tienen identificados esos subgrupos dentro de la especie, se evalúan a campo para identificar la población que mejor se adapta a diferentes condiciones y proceder a su multiplicación.

Junto con prosopis alba hay otros algarrobos blancos (caso prosopis chilensis), que crecen en las zonas más áridas, en Catamarca, La Rioja, el oeste de Córdoba. Una particularidad del género prosopis es que las especies se hibridizan y se pueden cruzar. De este modo se obtienen individuos intermedios, una tarea compleja para los mejoradores, que deben proceder a la caracterización a través de las hojas o por medio de marcadores moleculares.

ADAPTACIÓN A LA SEQUÍA

López Lauenstein explica que el algarrobo es una especie con una gran diversidad genética y capacidad de adaptación a diferentes condiciones ambientales y climáticas, como el estrés hídrico y la sequía.

El plan agroforestal de Córdoba tiene una lista de especies permitidas y otras prohibidas por ser invasivas y exóticas. Dentro de las especies nativas, el algarrobo es el que mayor potencial tiene para lograr plantaciones con mayor crecimiento y adaptación a diferentes objetivos: cortinas forestales, plantaciones en macizos para la obtención de maderas o plantaciones con fines silvopastoriles, donde se combina la producción forestal con la producción ganadera.

El algarrobo tiene resguardado gran parte de su diversidad genética en el banco de germoplasma; desde el año 1985 conserva diferentes especies en la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba (FCA-UNC).

EL QUEBRACHO COLORADO, EN LA LÍNEA DE LARGADA

En una próxima etapa, el Centro de Investigaciones Agropecuarias del Inta, con sede en Córdoba, pondrá en marcha un proyecto de mejoramiento y conservación del quebrado colorado. Se trata de otra especie nativa de la región chaqueña muy importante para la producción de tanino y durmientes, entre otros usos forestales.

Al igual que con el algarrobo, en este proyecto intervienen diferentes estaciones experimentales del Inta de la región chaqueña y universidades, que componen un equipo interinstitucional.

Líneas de investigación. En el caso del algarrobo, los investigadores del CIAP ya han aislado y caracterizado dos cepas de rizobios que le dan a las plantas un mayor potencial de fijación de nitrógeno. Otros micro organismos benéficos que están estudiando son las micorrizas, hongos que hacen simbiosis con las raíces y le dan capacidad de absorción de nutrientes y de agua, y amplían el sistema radicular de la planta.

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