“Lo que está en juego no podría ser más importante”, advirtió un alto funcionario de la ONU antes de la Cumbre del Clima en Nueva York en relación a lo que se viene en la COP30 de Brasil.
Las inundaciones, sequías y olas de calor extremas que azotaron al planeta este verano son solo una muestra del caos climático global. La ONU exige respuestas concretas, pero los compromisos climáticos siguen llegando con cuentagotas.
NDC: el termómetro político del Acuerdo de París
Las contribuciones nacionales son clave para limitar el calentamiento, pero el plazo de entrega se incumple.
Las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) son el mecanismo central del Acuerdo de París, que busca mantener el aumento de la temperatura por debajo de los 2 °C, idealmente 1,5 °C. Aunque el plazo para presentar las NDC de cara a 2035 venció en febrero de 2025, solo 47 países lo cumplieron, representando apenas el 24 % de las emisiones globales.
Unión Europea: liderazgo climático en pausa
El bloque enfrenta divisiones internas y posterga su compromiso formal.
La UE, históricamente activa en política climática, enfrenta conflictos fronterizos, tensiones económicas y un giro político hacia la derecha.
A días de la cumbre, emitió solo una declaración de intenciones, prometiendo una reducción de entre 66,25 % y 72,5 % de emisiones para 2035, respecto a 1990. La falta de consenso interno debilita su rol como referente global.

China: ambición moderada, inversión masiva
El mayor emisor del mundo propone una reducción limitada, pero lidera en energía limpia.
China, responsable de un tercio de las emisiones globales, anunció una reducción de entre 7 % y 10 % desde su pico histórico, cifra considerada insuficiente por expertos como Andreas Sieber (350.org). Sin embargo, el país invierte 625.000 millones de dólares en energía limpia solo en 2024, lo que podría redefinir su liderazgo económico.
“Puede que no sea el más ambicioso, pero China cumple lo que promete”, señaló Sofia Gonzales-Zúñiga (Climate Analytics).
Brasil: anfitrión bajo la lupa
El país propone recortes amplios pero mantiene planes petroleros en zonas sensibles.
Como anfitrión de la COP30, Brasil presentó una reducción de entre 59 % y 67 % de emisiones para 2035, respecto a 2005.
Aunque el margen genera incertidumbre, su estrategia incluye recortes sectoriales en agricultura y deforestación, responsables del 75 % de sus emisiones. No obstante, sus planes de exploración petrolera en la desembocadura del Amazonas generan fuertes críticas.
¿Qué esperar de la Cumbre del Clima en Nueva York?
Más de 100 países expondrán sus propuestas, pero la ambición sigue siendo el gran desafío.
La cumbre, paralela a la Asamblea General de la ONU, será clave para presionar a los grandes emisores y reconstruir la confianza multilateral.
La urgencia climática exige compromisos ambiciosos, verificables y equitativos, especialmente de quienes más contribuyen al calentamiento global.



