El 23% de la producción agropecuaria mundial se pierde en desastres naturales

Cuando suben las aguas de los ríos, en los momentos en que las lluvias se convierten en un azote bíblico, los largos meses en que la sequía exprime hasta el aire que se respira, las olas de los tsunamis que castigan como un látigo las costas, todos estos desastres naturales (producidos en gran parte por el cambio climático) se ensañan con un sector por sobre los demás: la agricultura de los países subdesarrollados.

 
Entre todos los desastres naturales de escala media y grande que ocurrieron durante 2006 y 2016 la agricultura de las regiones menos desarrolladas ha sufrido el 23% de las pérdidas globales, calcula la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura).
 
Este índice supera con creces las estimaciones más pesimistas que se barajaban, que rondaban en torno a un 13%.
 
¿Qué representa estos porcentajes en dinero? Las cifras chocan entre sí, pero los cálculos más conservadores de la FAO estiman que los países subdesarrollados perdieron unos 80.000 millones de euros en esa década. La región que más déficit registra es Asia, con 26.500 millones de euros, seguida de África con 24.600 millones.
 
Y estos cálculos son conservadores, porque cuantifican los daños registrados por diversas evaluaciones de riesgo una vez que el desastre remitió su castigo, por lo que la FAO estima que el impacto real debería ser mayor.
 
Entre los fenómenos naturales, el organismo plurinacional cuantificó que las inundaciones fueron las más frecuentes, con el 60% de los casos, seguida de las tormentas y diluvios (23%). Pero en la relación entre fenómeno y consecuencia, la que más castiga es la sequía: cuando las lluvias desaparecen y la tierra clama por agua, el 84% de los cultivos y el ganado muere de sed.

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