El presidente de Parques Nacionales recorrió el área protegida

Durante la visita, el titular de la APN, Carlos Corvalán, pudo constatar el correcto funcionamiento del sistema de pasarelas, diseñado especialmente para que, ante este tipo de sucesos naturales, resguarde los pilotes estructurales.

 
El mecanismo está pensado para actuar de acuerdo a las variaciones del nivel del río, monitoreado en conjunto con la empresa concesionaria Iguazú Argentina y COPEL (Compañía Paranaense de Energía).
 
Al elevarse el nivel del agua, las barandas se rebaten y permiten que la misma fluya sin que se oponga resistencia alguna. Cuando la velocidad de la circulación aumenta, automáticamente las pasarelas se desprenden para que no se comprometa la estructura de hormigón que las sostiene.
 
Posteriormente, estos tramos se recuperan del agua y vuelven a colocarse. En esta oportunidad, fueron 28 los tramos que se desprendieron. En cuanto el agua baje, todos ellos serán recogidos, reemplazados y pasarán a formar parte de los tramos de reserva.
 
Actualmente, los registros muestran que las precipitaciones han cesado, lo que permitió que disminuyeran los niveles del río. Se estima que la reapertura del Circuito de la Garganta del Diablo, el único que hasta el momento continúa cerrado, se produzca en menos de 30 días.
 
Con la excepción del de la Garganta del Diablo, el resto de los circuitos del PN Iguazú funcionaron con normalidad desde la crecida. De hecho, las inundaciones permitieron que todos aquellos turistas que se acercaron al Parque pudieran disfrutar de un espectáculo único, con un caudal de agua que generó un panorama de imponente belleza y pocas veces visto.

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