Un reciente estudio del Instituto Potsdam para la Investigación sobre el Impacto del Cambio Climático (PIK) sugiere que la Amazonía podría transformarse en una sabana debido a la deforestación y el calentamiento global. Este cambio podría suceder si la destrucción de los bosques y el aumento de las temperaturas continúan al ritmo actual.
La Amenaza de la Sabana: Deforestación y Calentamiento Global
Según la investigación publicada en Nature, si la pérdida forestal alcanza entre el 22 % y el 28 % y las temperaturas aumentan entre 1,5 y 1,9 ºC, dos tercios del bosque amazónico podrían convertirse en un ecosistema tipo sabana. Los efectos serían devastadores para el clima global y la biodiversidad.
Los científicos advierten que la Amazonía, conocida como el pulmón del mundo, está perdiendo su capacidad de generar lluvia y absorber carbono, lo que pone en peligro su estabilidad ecológica.
Además, el aumento de las temperaturas globales actúa como un factor que debilita la resistencia del bosque, y aunque se detuviera la tala, el calor extremo podría transformar las selvas en sabanas.
En 2020, la deforestación ya había impactado entre el 17 % y el 18 % del bioma amazónico debido a la tala, la agricultura y la infraestructura.
Investigadores del PIK advierten que este nivel de destrucción está acercando la Amazonía a un punto crítico de degradación irreversible, con potenciales efectos en cadena a nivel mundial.
Un elemento preocupante del estudio es que la Amazonía está perdiendo su capacidad para reciclar las lluvias. Actualmente, el 50 % de las precipitaciones viene del agua liberada por los árboles, un ciclo que se está rompiendo con la pérdida de masa forestal.
El calentamiento global intensifica las sequías y altera los mecanismos naturales, lo que podría desencadenar un colapso parcial de la selva amazónica incluso sin más deforestación.
Los expertos ven que la degradación amazónica tendría efectos directos sobre el clima global, dada su enorme capacidad de absorción de carbono.
No obstante, el estudio propone que si se adoptan medidas urgentes, es posible proteger la Amazonía. Limitar la deforestación y reducir las emisiones permitiría evitar el colapso.
La Amazonía sigue siendo crucial para regular el clima global, servir como sumidero de carbono y conservar la biodiversidad. Protegerla no solo beneficiaría a Sudamérica, sino también al clima global.
Los científicos siguen optimistas sobre la posibilidad de prevenir el peor escenario mediante acciones decisivas para frenar la deforestación y restaurar áreas degradadas.



