Ante la amenaza del fenómeno de El Niño, Guatemala se enfrenta a la posibilidad de una sequía extrema este año. Los servicios meteorológicos han alertado sobre el alto riesgo que corre Centroamérica debido a este evento climático.
Guatemala y la sequía extrema: un desafío por El Niño
Las proyecciones indican una significativa reducción de lluvias desde junio hasta agosto, afectando especialmente las áreas agrícolas más vulnerables, donde dependen de las precipitaciones para sus cultivos.
El Corredor Seco, una de las regiones más afectadas históricamente por la falta de agua, podría sufrir un impacto severo. Las altas temperaturas y la escasez de lluvia elevan el riesgo de incendios forestales y ponen en peligro los recursos hídricos y alimentarios.
Con un déficit de hasta 300 milímetros de lluvia esperado, la seguridad alimentaria de miles de familias rurales está en riesgo. Además, el calor intensifica la amenaza de incendios, con suelos áridos que podrían empeorar la situación.
El evento de El Niño podría impactar a 18 de los 22 departamentos del país, según el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh), que estima un 88 % de probabilidad de su afectación.
El déficit de lluvias afectaría el ciclo de cultivos esenciales y la disponibilidad de recursos hídricos, como ya se ha observado en episodios anteriores de El Niño.
El Corredor Seco se perfila nuevamente como una de las zonas más críticas debido a su dependencia de cultivos de subsistencia como el maíz y el frijol. Las familias rurales podrían enfrentarse a migraciones forzadas si las condiciones agravan.
Las elevadas temperaturas también representan un riesgo para los incendios forestales, con más de mil focos extinguidos este año. Las condiciones secas facilitan la propagación del fuego, amenazando la biodiversidad y los ecosistemas.
Guatemala ha activado protocolos de emergencia para enfrentar la sequía y posibles lluvias intensas posteriores. Se han preparado albergues y brigadas especializadas para mitigar los efectos de los desastres climáticos.
El cambio climático exacerba la vulnerabilidad del país, cuya economía depende en gran medida de la agricultura. Los expertos llaman a mejorar los sistemas de alerta temprana y la gestión sostenible del agua para aumentar la resiliencia.
La amenaza de El Niño coloca a Guatemala en un panorama climático complicado. Las medidas preventivas y la pronta respuesta serán cruciales para minimizar el impacto económico y social de la sequía extrema.



