La región italiana de Liguria lidera un llamado urgente para proteger el futuro del programa ambiental LIFE, el principal instrumento de la Unión Europea para el medioambiente, la biodiversidad y la acción climática.
La iniciativa busca sumar apoyos de gobiernos regionales, universidades, ONG y entidades privadas antes del 21 de octubre, a fin de enviar una carta conjunta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
El objetivo es garantizar que LIFE mantenga su autonomía, su base legal y su presupuesto propios en el nuevo Marco Financiero Plurianual (2028-2034), evitando que se diluya dentro de otros fondos europeos.
Según los impulsores, el diseño presupuestario que se debate en Bruselas podría integrar LIFE en programas más amplios, como los Planes Nacionales de Asociación o el Mecanismo de Competitividad Europea.

Un pilar verde con más de 30 años de historia
Desde 1992, LIFE financió más de 5.000 proyectos en Europa para restaurar ecosistemas, proteger especies amenazadas y reducir emisiones contaminantes. Su enfoque permitió crear soluciones locales y sostenibles, adaptadas a las necesidades de cada territorio, con participación de instituciones, científicos y comunidades.
Al igual que Erasmus en el ámbito educativo, LIFE se convirtió en un símbolo del compromiso europeo con el planeta y un modelo replicado en otras regiones del mundo. Los defensores del programa alertan que su fragmentación sería un retroceso histórico para las políticas ambientales europeas y una pérdida de coherencia en la acción climática.
La desaparición de su independencia también podría subordinar los objetivos ecológicos a intereses económicos o industriales, debilitando la respuesta de la UE frente al cambio climático.
Riesgos de debilitar LIFE
Si LIFE se integra en otros mecanismos financieros, perderá estabilidad y previsibilidad, obligando a los proyectos ambientales a competir por fondos con otras prioridades.
Esto afectaría a pequeños municipios, universidades, ONG y empresas que hoy acceden a recursos europeos para proyectos de restauración y mitigación climática.
También se rompería una red de cooperación construida durante tres décadas, que ha permitido replicar innovaciones ambientales entre regiones europeas con realidades ecológicas muy distintas.
Los impulsores de la campaña subrayan que mantener la independencia de LIFE es clave para cumplir con los objetivos del Pacto Verde Europeo y las metas internacionales de biodiversidad.

El origen y los beneficios del programa LIFE
El programa LIFE nació en 1992 como la primera herramienta financiera europea dedicada exclusivamente al medioambiente. Su creación respondió a una necesidad urgente: financiar directamente proyectos de conservación, restauración y transición ecológica sin depender de fondos destinados al desarrollo económico.
Desde entonces, LIFE impulsó iniciativas emblemáticas, como la recuperación del lince ibérico, la reforestación de áreas degradadas y la protección de los ecosistemas marinos del Mediterráneo.
A lo largo de tres décadas, ayudó a reducir emisiones, restaurar humedales, promover la energía renovable y proteger miles de especies. Su modelo de gestión “ascendente” (bottom-up) permite que actores locales, pymes y comunidades rurales accedan a financiación, fortaleciendo la resiliencia ambiental en toda Europa.
Además, LIFE refuerza las estrategias de economía circular y las políticas de adaptación climática, contribuyendo a los objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas. Gracias a su éxito, el programa se convirtió en un referente mundial en cooperación ambiental y en un ejemplo de política pública efectiva y transparente.
Una llamada a la unidad ecológica europea
Los promotores de la campaña apelan a los Estados miembros y a las regiones para defender LIFE como símbolo del liderazgo verde europeo.
Advierten que fragmentar el programa sería contrario al espíritu del Pacto Verde y al consenso ciudadano que exige una Europa más ecológica y justa.
En un contexto de crisis climática y pérdida acelerada de biodiversidad, preservar LIFE es preservar la capacidad de Europa para actuar unida frente a los desafíos ambientales.
El llamado concluye recordando que la protección de la naturaleza no puede depender de cálculos presupuestarios, sino de una visión política clara y de largo plazo. Las adhesiones pueden enviarse hasta el 21 de octubre a [email protected] o [email protected], indicando una persona de contacto.



