Desde el 1° de noviembre, la Ciudad de Buenos Aires impulsa la campaña “Buenos Aires sin mercurio”, una iniciativa ecológica que busca reducir la contaminación provocada por este metal tóxico. El objetivo es recolectar y disponer de manera segura termómetros, barómetros, hidrómetros y tubos manométricos que contengan mercurio, estén o no en buen estado.
La propuesta permite a los vecinos intercambiar estos objetos por termómetros digitales o de pistola, según disponibilidad y hasta agotar el stock. De este modo, se promueve la sustitución de productos contaminantes por alternativas más seguras para el ambiente y la salud.
Quienes deseen participar deben acercarse a los Puntos Verdes Móviles con una boleta de servicio o impuesto a su nombre. Allí podrán entregar sus dispositivos y conocer más sobre el manejo responsable de residuos peligrosos.
A partir de diciembre, los Puntos Verdes continuarán recibiendo los artículos con mercurio, aunque sin intercambio, garantizando su tratamiento y disposición final segura en rellenos habilitados.

Cómo contamina el mercurio al medio ambiente
El mercurio es un metal pesado que no se degrada en la naturaleza, por lo que puede permanecer activo durante décadas. Cuando un termómetro o instrumento se rompe, pequeñas cantidades de mercurio pueden liberarse en forma líquida o gaseosa y expandirse rápidamente.
En contacto con el aire, el mercurio emite vapores tóxicos que pueden ser inhalados por personas y animales. Al llegar al agua o al suelo, se transforma en metilmercurio, una sustancia altamente peligrosa que se acumula en los ecosistemas acuáticos.
Los peces y otras especies marinas lo absorben fácilmente, y al ser consumidos por humanos o animales, este metal se incorpora a la cadena alimentaria. Su presencia en el organismo puede afectar el sistema nervioso, los riñones y el desarrollo infantil.
Incluso cantidades mínimas pueden provocar daños irreversibles, por lo que la correcta gestión y sustitución de estos productos resulta clave para proteger el ambiente y la salud pública.
Alternativas ecológicas al uso del mercurio
En la actualidad, existen opciones seguras y sostenibles que reemplazan los instrumentos con mercurio sin perder precisión. Los termómetros digitales son la alternativa más accesible: funcionan con sensores electrónicos, ofrecen lecturas rápidas y no implican riesgo tóxico.
Otra opción son los termómetros de galio, que utilizan una aleación de metales inocuos. Su apariencia es similar a la de los antiguos termómetros de mercurio, pero su contenido no representa peligro si se rompe.
En laboratorios e industrias, se utilizan sensores electrónicos y dispositivos infrarrojos, que no generan residuos contaminantes y ofrecen resultados más confiables. Estas alternativas se alinean con los estándares internacionales de eliminación progresiva del mercurio impulsados por el Convenio de Minamata.
Adoptar estas soluciones reduce la exposición humana, evita la contaminación del agua y del aire, y refuerza la transición hacia una producción y consumo más responsables.

Un paso hacia una ciudad más limpia y consciente
La campaña “Buenos Aires sin mercurio” refleja el compromiso de la Ciudad con la gestión ambiental y la salud pública. Con la colaboración de la ciudadanía, se busca eliminar gradualmente la presencia de este metal peligroso en los hogares y promover hábitos sostenibles.
Cada termómetro entregado representa menos contaminación y una mayor conciencia ecológica. Iniciativas como esta muestran que la protección del ambiente comienza con pequeños gestos individuales que generan un gran impacto colectivo.



