En el Día Mundial de los Océanos (celebrado el pasado 8 de junio), especialistas destacaron el papel del carbono azul: el dióxido de carbono capturado y almacenado por ecosistemas marinos como manglares, marismas y praderas marinas.
Estos ambientes funcionan como sumideros naturales, retirando CO₂ de la atmósfera y reduciendo los impactos del calentamiento global.
“El océano absorbe cerca del 30% de las emisiones globales de CO₂ y produce más de la mitad del oxígeno que respiramos”, explicó Natali Piccolo, directora del Programa Costero Marino de Conservación Internacional Brasil.
Ecosistemas estratégicos
Además de su rol climático, estas vegetaciones costeras:
- Protegen comunidades contra erosión, marejadas y eventos extremos.
- Brindan refugio a la biodiversidad.
- Sustentan la pesca artesanal.
Brasil alberga el mayor sistema continuo de manglares del mundo, lo que lo coloca en posición estratégica para liderar soluciones basadas en la naturaleza.
Invisibilidad del océano en la conservación
Para Marina Corrêa, analista de WWF-Brasil, el mar sigue siendo “el sistema invisible de la conservación brasileña”. Aunque el Sistema Marino-Costero ocupa 5,7 millones de km² (40% del territorio nacional) y más de la mitad de la población vive en él, la atención pública y financiera se concentra en la Amazonía, el Cerrado y la Mata Atlántica.
Derechos y comunidades
El crecimiento de proyectos de carbono azul abre debates sobre derechos territoriales y participación de comunidades tradicionales. Para Corrêa, el éxito no debe medirse solo por la cantidad de carbono almacenado, sino también por la capacidad de:
- Fortalecer territorios.
- Conservar biodiversidad.
- Mejorar la calidad de vida de quienes cuidan históricamente estos ecosistemas.

Riesgos de la degradación
Cuando estos ambientes se destruyen:
- Pierden servicios esenciales como la protección costera y el mantenimiento de poblaciones pesqueras.
- Liberan a la atmósfera el carbono acumulado durante siglos, agravando el calentamiento global.
Economía y seguridad alimentaria
Proteger los océanos también significa proteger empleos y culturas tradicionales:
- Globalmente, la pesca genera 100 millones de empleos y produce 80 millones de toneladas de pescado marino al año.
- En Brasil, 1,7 millones de pescadores artesanales dependen directamente de la salud de los ecosistemas marinos.
Estrategias de conservación
Las organizaciones ambientales trabajan en cuatro frentes principales:
- Áreas marinas protegidas.
- Conservación y restauración de arrecifes de coral.
- Promoción de una transición energética justa.
- Incidencia política para fortalecer la gobernanza oceánica.
El carbono azul se consolida como un aliado clave en la lucha contra el cambio climático.
Reconocer el valor de los océanos y sus ecosistemas costeros implica no solo almacenar carbono, sino también garantizar biodiversidad, seguridad alimentaria y justicia social para las comunidades que dependen de ellos.



