En plena arena de Monte Hermoso, una voz amplificada interrumpe la rutina del descanso y propone una pausa necesaria. Así actúa Playas Limpias, una iniciativa que combina creatividad, presencia territorial y educación ambiental para promover el cuidado del mar y la playa.
El proyecto nació hace ocho años en Rivera y, con el respaldo municipal, encontró en la costa un escenario ideal para dialogar con turistas y residentes.
Desde entonces, las intervenciones espontáneas se consolidaron como una herramienta eficaz para generar conciencia sin imponer, apelando a la cercanía y la empatía.
Un mensaje que crece y se diversifica
Con el tiempo, el programa amplió sus formas de comunicación. Al megáfono se sumaron carteles, folletería, acciones conjuntas con otros programas municipales y presencia en eventos.
De este modo, el mensaje ambiental dejó de ser puntual para transformarse en una política sostenida a lo largo de cada temporada. La estrategia busca llegar a distintos públicos y adaptarse a los contextos, sin perder claridad ni constancia.

Trabajo diario más allá de lo visible
Además de las acciones educativas, Playas Limpias realiza tareas de recolección de residuos en zonas de difícil acceso, donde el municipio no puede llegar sin vehículos 4×4.
Estas áreas, muchas veces más agrestes, concentran plásticos, nylon y restos que el mar devuelve o que quedan atrapados en la arena. Por eso, la presencia cotidiana del equipo permite reducir el impacto ambiental en sectores clave de la costa.
Tres ejes para proteger el ecosistema costero
El programa organiza su trabajo en torno a tres lineamientos centrales. El primero apunta al descarte responsable de colillas de cigarrillo, uno de los residuos más contaminantes.
El segundo promueve la correcta separación y gestión de los residuos generados en la playa. El tercero desalienta la extracción de conchillas y caracoles, fundamentales para el equilibrio del ecosistema marino.
Una iniciativa que devuelve vida al mar
En este último punto, Playas Limpias articula con el Museo de Ciencias Naturales a través del proyecto “Yo regreso”. La propuesta recupera caracoles retirados durante años y los devuelve al mar.
Estos organismos cumplen funciones esenciales, como la regulación del pH del agua y la protección de microhábitats. Restituirlos es una forma concreta de reparar daños acumulados y fortalecer la biodiversidad costera.

¿Cualés son los beneficios de este programa?
La iniciativa contribuyó a que Monte Hermoso mantenga altos niveles de limpieza pese a la gran afluencia de público. Al mismo tiempo, instaló hábitos que se replican año tras año.
El impacto se mide al cierre de cada temporada, con datos sobre intervenciones, residuos retirados y materiales que no llegaron al mar.
Pero el beneficio más duradero es intangible: una comunidad y visitantes que comprenden que cuidar la playa es una responsabilidad compartida.
Todos somos parte del cuidado
Playas Limpias insiste en un mensaje simple y poderoso: cada persona forma parte del ecosistema que disfruta. Recoger un residuo ajeno o evitar un plástico innecesario también suma.
En una costa de 32 kilómetros, la suma de pequeños gestos hace la diferencia. Así, la playa deja de ser solo un lugar de descanso y se convierte en un espacio vivo que merece ser protegido entre todos.



