La erosión costera en Quequén, Necochea, está generando una grave crisis ambiental. Es que, según alertan, ya provocó la pérdida de más de 50 metros de playa en los últimos años.
De no lograr controlarlo, el avance del mar en la localidad bonaerense amenaza con arrasar viviendas, infraestructura y uno de los principales motores económicos de la zona: el turismo.
Vecinos organizados en la agrupación Quequén Primero advirtieron que la situación es crítica y reclamaron la realización urgente de obras para detener el retroceso de la línea costera.
“Cada año desaparecen más metros de playa. Si no se toman medidas inmediatas, los daños serán irreversibles”, advirtieron.
La erosión costera, un fenómeno agravado por la acción humana
De acuerdo con especialistas en impacto ambiental, la erosión se intensificó desde 2004, cuando la extensión de la escollera sur de Necochea modificó de forma significativa el equilibrio natural del sistema costero.

Esa obra alteró las corrientes marinas y aceleró el desgaste de la playa, provocando un retroceso mucho más veloz que el observado durante las cinco décadas anteriores.
Las propuestas para frenar el avance del mar
Las alternativas planteadas para mitigar el problema incluyen obras de ingeniería costera, como defensas y refulado de arena. A esto se suma la implementación de un plan integral con estudios técnicos, monitoreo ambiental y articulación entre los distintos niveles del Estado.
La erosión costera en Quequén no solo compromete el paisaje y la actividad turística, sino también la seguridad de la población que vive en la primera línea de playa.
Un fenómeno que también afecta a Mar del Plata: qué ocurre en las playas del sur
La erosión costera ha causado graves daños en la zona sur de Mar del Plata durante más de 30 años. Este problema no solo persiste, sino que se ha acelerado en las últimas dos décadas.

La falta de intervención por parte de las autoridades municipales y provinciales frente a esta situación es preocupante, ya que el deterioro continúa sin parar.
Según informan diversos medios locales la situación comenzó a empeorar hace 20 años, especialmente con la ampliación de la escollera de Quequén y la constante extracción de arena del puerto.
Aunque se logró frenar la erosión en la zona de los acantilados mediante la construcción de rompeolas, la situación en el sur de Mar del Plata nunca volvió a ser atendida. El proyecto original preveía la construcción de siete rompeolas, pero solo se completaron tres, dejando el resto de la zona expuesta.



