Producción de calzados sostenibles y ecológicos para cuidar el ambiente

Mejorar el proceso en el desarrollo de la oferta es fundamental para lograr la eficiencia en el uso de insumos, manejo de residuos y bajar costos e impacto asociados a la industria del calzado.

La producción de calzado tiene un gran impacto ambiental sobre el ecosistema. Cada año se producen más de 24 mil millones de zapatos y zapatillas en todo el mundo, las cuales son reemplazadas rápidamente por las modas. Los insumos base para su producción son plástico, caucho y petróleo los cuales en el proceso productivo genera grandes cantidades de dioxido de carbono contaminante.

Actualmente el consumidor esta cada vez más informado de como se realizan los procesos productivos y de que manera esto genera un impacto negativo en el medio ambiente. También es igual de potente conocer el estado en el cual los empleados y diferentes agentes trabajan o son tratados en el proceso, ya que el trabajo justo y digno es uno de los pilares de la sostenibilidad junto con el cuidado del medio ambiente y el éxito comercial.

Esta tendencia sostenible va en alza y la búsqueda de productos acorde al concepto «eco-amigable» a obligado a grandes marcas y emprendedores a ofrecer este tipo de productos contando y promocionando el proceso y sus beneficios o impactos positivos.

Producción de calzado responsable con el medio ambiente

El nuevo concepto de calzado sustentable ha llegado a diversos países y en este post te mostramos ejemplos de como se ha innovado en el uso de materias primas para lograr un proceso mas sostenible.

La Sebastiana es una marca de calzado nacional fundada por María Vallejo, desde 2012 confecciona calzado bajo el concepto de moda sostenible, trabajando con artesanos y materiales innovadores. Dentro de sus lineas esta la eco-vegana la cual usa un cuero vegetal desarrollado en Italia en base a la fibra de manzana, el cual es respirable, resistente y eco-amigable.

Línea de zapatos “eco vegana” de La Sebastiana

  • Hechos con fibra de manzana, residuo de la industria alimenticia.
  • Nuevo material italiano, importado especialmente para ti!
  • Respirable, resistente & eco amigable.
  • Éticamente manufacturado.
  • Bajo impacto ambiental en su producción.

Cuero vegano a partir del nopal

A este producto, sostenible y biodegradable, le han dado por nombre Cactus Leather (cuero de cactus). El cuero vegano del nopal es libre de químicos tóxicos, compuestos de ftalatos y PVC. Tiene una durabilidad mínima de diez años. Permite, además, ahorrar hasta un 20 % del agua que requiere la producción de cuero tradicional.

La empresa productora esta en México, en el estado norteño de Zacatecas, donde tienen un rancho en el cual cultivan la materia prima. “Seleccionamos y cortamos solo las hojas maduras de la planta, sin dañar el nopal en sí. Cada 6-8 meses hacemos una nueva cosecha. Además, no utilizamos un sistema de riego para el cactus, crece con el agua de lluvia y los minerales de la tierra que son ricos en la zona”.

Los campos de esta plantación no requieren sistemas de riego, herbicidas, pesticidas, ni energía adicional durante su proceso de secado. Por lo tanto, el proceso de producción es totalmente respetuoso con el medio ambiente y la huella ambiental es muy baja.

El cactus se seca al sol durante tres días, hasta alcanzar los niveles de humedad buscados. No es necesario un horno ni uso adicional de energía, como el gas, en este proceso. Una vez procesada, se obtiene la materia prima orgánica con la fórmula patentada Desserto. Piel de nopal personalizable al gusto, que cuenta con distintos grosores, colores y texturas, suave al tacto y transpirable, con lo que se asemeja mucho al cuero animal.

“La especie de cactus que cultivamos es nativa y típica de la región, es una planta CAM (metabolismo del ácido crasuláceo). Su metabolismo protege el agua y no opera durante el día generando clorofila como la mayoría de las plantas. El cactus absorbe CO2 durante la noche porque solo cuando el ambiente es fresco la planta abre su estoma capturando CO2, generando oxígeno y absorbiendo el agua presente en la atmósfera que normalmente proviene del rocío de la mañana”.

Botas hechas de hongos de Liz Ciokajlo y Maurizio Montalti

botas hechas de hongos de Liz Ciokajlo y Maurizio Montalti

La diseñadora estadounidense, Liz Ciokajlo, en colaboración con su par italiano, Maurizio Montalti, ha creado una botas cuyo material constructivo principal es el miscelio (compuesto vegetativo principal de la gran mayoría de los hongos). El proyecto, comisionado por el Museo de Arte Moderno de Nueva York, pretende por un lado, poner sobre la mesa la acuciante necesidad de nuevos materiales y lo que es más importante, formas más eficientes de producirlos; y por el otro, erigirse como una posibilidad seria y realista para las futuras necesidades de la industria espacial y su gran objetivo para este siglo: establecer una colonia humana en Marte.

«Caskia / Growing a MarsBoot intenta cuestionar, desde el punto de vista del Diseño, la cultura actual de los materiales. La utilización de hongos como pieza fundamental, responde a los desafíos y las restricciones que caracterizan los viajes espaciales y la necesidad de optimizar las necesidades logísticas», comentan los creativos.

Desde del punto de vista estético, los responsables confiesan haberse inspirado en las famosas MoonBoot, aquellas exuberantes botas de caña media creadas por Tecnica Group en pleno apogeo de la primera carrera aeroespacial y el plástico. 50 años después de los primeros pasos del hombre en otro cuerpo celeste, el proyecto de Liz Ciokajlo y Maurizio Montalti consigue, al menos conceptualmente, postularse como un nuevo icono industrial y un camino sumamente atractivo para la investigación y desarrollo.

Indianes crea los primeros zapatos hechos con fibra de plátano. Economía circular, artesanía local y sostenibilidad
Indianes crea los primeros zapatos hechos con fibra de plátano extraída de desechos agrícolas

Indianes, la start-up barcelonesa fundada y dirigida por Diana Feliu e Iván Rojas, ha desarrollado una línea de zapatos producidos con fibra de plátano extraída de desechos agrícolas. La firma, especializada en calzados elaborados con materiales naturales y ecológicos, forma parte del Vivero Elisava Alumni, una notable iniciativa de la institución educativa catalana para apoyar proyectos empresariales innovadores de sus exalumnos.

En colaboración con comunidades de artesanos de las montañas de Colombia, Indianes ha conseguido definir y optimizar los procesos y técnicas para convertir el desecho de la agricultura platanera en materia prima textil. Con esta fibra natural se elaboran en Catalunya los tejidos, 100% naturales, biodegradables y libres de químicos dañinos. «Desde Indianes queremos potenciar los conocimientos ancestrales y aportar al desarrollo sostenible de la comunidad, uniendo técnicas artesanales con innovación». Esta nueva colección cuenta así con componentes, materiales, suela y tejidos 100% naturales y ensamblados con adhesivos a base de agua, por lo que cuando son desechados se biodegradan en menos de dos años en las condiciones ambientales adecuadas.

“Actualmente hacer un zapato con materiales tradicionales genera en promedio 25 Kg de CO2 Eq, lo que equivale al impacto generado por un frigorífico encendido durante más de un año. Los zapatos de fibra de plátano y suela 100% natural de Indianes permiten reducir ese impacto en un 45%. Cuando los zapatos han cumplido su vida útil y son desechados -enterrados en la tierra-, no tardarán más de dos años en reintegrarse naturalmente a la Madre Tierra. De este modo, se evita la generación de basura duradera y la intoxicación de suelos y aire con micro plásticos o químicos contaminantes”, afirman desde Indianes.

Las zapatillas de té y azúcar de Chow, Osborne y Schiros

Las zapatillas de té y azúcar de Chow, Osborne y Schiros

Dao-Yi Chow y Maxwell Osborne, diseñadores y socios fundadores de Public School, una incipiente y provocadora marca de indumentaria neoyorquina, en estrecha colaboración con la Dra. Theanne Schiros, especializada en nuevos materiales (2D, inteligentes, biofabricables,…), son los responsables de un disruptor ejercicio creativo que aúna ciencia y diseño para ofrecernos un nuevo camino en la siempre competitiva industria del calzado.

El proyecto, que ha sido gestado en la matriz de One X One, una interesante incubadora estadounidense cuyo objetivo es servir como lanzadera y punto de encuentro para creadores y científicos que estén en la búsqueda de soluciones viables para mejorar la forma estilo de vida contemporáneo, propone una relativa nueva tipología de calzado con la sostenibilidad por bandera. «La gente piensa en la sostenibilidad como una limitación, pero yo la veo como una oportunidad para la innovación», comenta Schiros.

El objetivo de este talentoso tandem era ir un paso más allá y crear, no solo una zapatillas completamente reciclables, sino 100% compostables. Aunque la diferencia pareciera ser mínima y pertenecer al incierto territorio de la semántica, no lo es en absoluto.

Con este ambicioso objetivo en mente, Chow, Osborne y Schiros, comenzaron a explorar las posibilidades de las llamadas biopieles, así llegaron a SCOBY, una técnica/proceso bioquímico utilizado para la producción de ciertos alimentos, entre ellos la popular kombucha. Con una base de té y azúcar (sí, té y azúcar) este trio creativo consiguió desarrollar un sustituto viable para los textiles de origen animal y poner en entredicho a toda una industria. «Todo el proceso se basa en generar la menor huella de carbono posible. La LCA (Life Cycle Assessment = Análisis de Ciclo de Vida) realizada, muestra que este proceso tiene un impacto de toxicidad humana 1.000 veces menor que el del cuero curtido al cromo», sentencia Schiros.

Aunque el proyecto, tutelado desde One X One por Nadja Swarovski y Celine Semaan y patrocinado por Swarovski, Naciones Unidas y la Fundación Slow Factory, es apenas eso, un proyecto, las posibilidades inherentes —de llegar a consolidarse su producción en masa— son descomunales. Felicidades.

Renew, la iniciativa de Converse para luchar contra el cambio climático

Renew, la iniciativa de Converse para luchar contra el cambio climático

Cuando los grandes referentes de la industria del calzado deciden apostar por materiales o formas de producción más sostenibles para creación de sus productos, siempre es una buena noticia. Converse, sin duda una las firmas más icónicas de este sector, ha decidido seguir apostando por Renew, una línea de negocio especial puesta en marcha meses atrás, cuyos artículos se desarrollaran siguiendo pautas estrictas referentes a la sostenibiliad y cuidado del medioambiente. En esencia, la centenaria compañía estadounidense utiliza el material remanente de sus propios procesos de producción (telas y plásticos) para crear ediciones especiales, originales u reinterpretaciones de clásicos.

El modelo que acaban de presentar y que amplía la colección Renew, se llama Tri-Panel Chuck 70. Se trata de un homenaje a las legendarias Chuck 70 pero contemplando y adaptándola a nuestros tiempos. Disponibles en caña alta y baja y varios colores, la nueva apuesta de Converse está conformada por un 30% de algodón reciclado, un 30% de PET reciclado y un 40% de algodón virgen.

Este lanzamiento de Converse se une a una corta pero selecta lista de proyectos que desde diferentes ángulos, intentan dar respuestas a las nuevas reglas del mercado y la sociedad en que vivimos. A destacar las botas hechas de hongos de Liz Ciokajlo y Maurizio Montalti, los zapatos producidos con fibra de plátano de Indianes o las zapatillas biodegradables de fibra de seda de araña artificial de Adidas.

Zapatillas biodegradables de fibra de seda de araña artificial de Adidas

Zapatillas biodegradables de fibra de seda de araña artificial de Adidas

El encuentro anual Biofabricate de Nueva York fue testigo el pasado mes de noviembre de la presentación de Futurecraft Biofabric, las primeras zapatillas biodegradables de Adidas. Una iniciativa en la que la conocida marca deportiva ha contado con la colaboración de la empresa alemana AMSilk, especializada en biotecnología y responsable de Biosteel, material empleado en su fabricación. Una fibra hecha de biopolímeros de seda, de alto rendimiento y completamente biodegradable a través de un proceso totalmente natural.

Fibra de seda de araña artificial

Definido por Adidas como «el material más natural y resistente del mercado, y un 15% más ligero que las fibras sintéticas convencionales», se trata de la primera fibra de seda de araña artificial disponible en el mercado. Producida únicamente por componentes veganos, está hecha a base de fuentes de carbón natural que son fermentadas y posteriormente convertidas en polvo blanco. Su alta tenacidad le permite absorber una gran cantidad de energía cinética antes de su rotura y puede ser teñida mediante las técnicas comunes usadas en la industria textil.

Sostenibilidad e innovación para los calzados

No es la primera vez que Adidas apuesta por la sostenibilidad y la innovación en sus productos. Desde 2015 viene desarrollando Futurecraft, una iniciativa que incorpora nuevos productos con innovadoras tecnologías de fabricación y que comenzó su andadura con las suelas de zapato Futurecraft 3D y el cuero sintético fresado Futurecraft Leather Superstar, desarrollado por los diseñadores Alexander Taylor y Joachim de Callatay. El año pasado la marca presentó, dentro del marco de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015 (COP21) celebrada en París, y en colaboración con Parley for the Oceans, Ultra Boost Uncaged Parley, las zapatillas fabricadas a partir de plásticos reciclados del oceáno; y hace unos meses nos sorprendía con la zapatilla inteligente Futurecraft Tailored Fibre, que diseñada por Alexander Taylor a partir de fibras inteligentes, permite su personalización según las necesidades de cada usuario.

En palabras de Adidas

«Adidas Futurecraft Biofabric supone un paso en nuestro compromiso con la redefinición de la industria del deporte. Con ellas hemos logrado un nivel de sostenibilidad sin igual, estableciendo nuevos estándares en cuanto a la funcionalidad de los textiles renovables» afirma el director creativo de Adidas, James Carnes. El modelo se pondrá a la venta en 2017.

Metaride Amu: las zapatillas de bambú de Kengo Kuma

Metaride Amu: las zapatillas de bambú de Kengo Kuma. El material infinito

Metaride Amu: las zapatillas de bambú de Kengo Kuma. El material infinito

Al bambú, como material constructivo, podemos encontrarlo en una infinidad de proyectos, desde lámparas plegables, recipientes de cocina o piezas de mobiliario, hasta imponentes pabellones o escuelas flotantes. Sus características únicas (durabilidad, flexibilidad, abundancia…) ha hecho de esta legendaria planta uno de los materiales fetiche de miles de creativos de distintas partes de mundo.

Y aunque la lista es larga, el diseño de calzado era un territorio poco frecuentado por este material. Pues bien, Asics, la firma internacional de indumentaria deportiva, ha presentado este mes un modelo que utiliza el bambú como material estrella. Las Metaride Amu, como han sido bautizadas, es obra de Kengo Kuma, el famoso arquitecto japonés autor de obras excepcionales como el Teatro de la Ópera de Granada.

Los listones de bambú, teñidos de blanco y entrecruzados, además envolver y asegurar el pie, juegan con las lineas del logotipo de la compañía y terminan por conformarlo. La entresuela, otro de los puntos fuertes de la propuesta Kengo Kuma, está hecha de un material textil producido a partir de madera reciclada.

Por supuesto, esta edición limitada de Asics ofrece todas las prestaciones de un calzado para running de alto rendimiento y puede conseguirse por algo más de 300 euros solo en territorio nipón.

Plant Shoe está compuesto únicamente por materiales vegetales

Plant Shoe, el calzado más sostenible creado con materiales biodegradables

Plant Shoe, el calzado más sostenible creado con materiales biodegradables

Sus zapatos también pueden contribuir a proteger el medio ambiente. El calzado tradicional suele contener elevados porcentajes de plástico o cuero, materiales con una importante huella de carbono. Algunas marcas, como Allbirds, han sido pioneras en la fabricación de zapatillas sostenibles. Este fue el reto al que decidió sumarse la empresa canadiense de calzado Native Shoes. La solución: emplear materiales de origen natural. ¿El gran desafío? Ir un paso más allá, y conseguir fabricar un zapato 100% biodegradable: cómo hacer que un producto salga de la tierra para regresar a la tierra. Así nació Plant Shoe (el ‘zapato planta’) que, como su propio nombre indica, se vale exclusivamente de componentes vegetales para dar vida a un calzado cómodo, veraniego, y ponible.

Desde sus inicios en 2009, la firma Native Shoes, con sede en Vancouver, se dedica a cuestionar los límites de la industria en un continuo intento por innovar en el uso de materiales y el desarrollo de diseños, a fin de crear productos que mejoren nuestro Planeta porque, dicen, «las nuevas ideas ayudarán a salvar el mundo». «Nos tomamos en serio nuestro impacto», afirman, y aseguran tener un propósito que cumplir: «Para 2023, cada uno de los pares de zapatos que fabriquemos, será 100% sostenible; evitaremos así contribuir con el deterioro del medio ambiente». Bajo esta ambiciosa misión, nace Plant Shoe, el zapato que, terminada su vida útil, en lugar de contaminar, se descompone en el contenedor de compost en aproximadamente 45 días, y de una forma completamente natural.

El Plant Shoe está compuesto únicamente por materiales vegetales: las costuras, son de yute y aceite de oliva; la entresuela, de corcho y sisal; los cordones, de algodón orgánico; la suela interior, de pulpa de eucalipto. Reemplazando la espuma sintética que usualmente conforma la plantilla de un zapato, Native utiliza una combinación de lino orgánico, kenaf afieltrado (una especie de cáñamo) y maíz. El exterior del zapato está hecho con algodón orgánico y cáscaras de piña. «La parte más complicada», nos cuenta Mike Belgue, director creativo de la firma, «fue descubrir el modo de fabricar la suela». Para ello identificaron un único fabricante, Reltex, con sede en los Alpes franceses, que crea suelas de zapatos a partir de la savia de la Hevea Brasiliensis (comúnmente conocido como árbol del caucho).

A medida que el equipo de Native Shoes iba trabajando en el desarrollo del zapato 100% vegetal, descubrieron que ciertos componentes requerían elevadas dosis de expertise artesanal y know-how de fabricación tradicional de zapatos. Esto les llevó a Portugal, donde trabajando con los maestros zapateros, fueron encontrando soluciones a los obstáculos que encontraban. Allí es donde instalaron su fábrica.

A pesar de que no hay nada increíblemente novedoso en los materiales, como la propia compañía indica, la genialidad reside en cómo han sido capaces de unir todos esos componentes, y encontrar soluciones a lo largo de todo el proceso de fabricación, manteniendo intacto su compromiso con el medioambiente y las personas.

Tradicionalmente, las zapatillas de deporte, juntan sus piezas con pegamentos de origen animal o petroquímicos, incapaces de biodegradarse. Pero Native Shoes optó por coser los zapatos con yute, empapado en aceite de oliva para dotarle de mayor flexibilidad. Este proceso lleva implícita una mano de obra bastante costosa, que, unida a lo innovador de sus materiales, hacen que el precio del calzado (unisex) ronde los 275 euros.

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