Las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono (CO₂) alcanzaron un nuevo máximo histórico en 2024 en gran parte por los incendios forestales, según el último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
El CO₂ llegó a 423,9 partes por millón (ppm), mientras que el metano alcanzó 1942 partes por billón (ppb) y el óxido nitroso llegó a 338 ppb, marcando un aumento sin precedentes en los tres principales gases de efecto invernadero.
Crecimiento acelerado: ¿Qué está impulsando el aumento?
En los años 60, el CO₂ crecía a un ritmo de 0,8 ppm por año. Entre 2011 y 2020, ese ritmo se triplicó a 2,4 ppm anuales, y entre 2023 y 2024 se disparó a 3,5 ppm, el mayor incremento desde que comenzaron las mediciones modernas en 1957.
Este aumento no se debe exclusivamente a la actividad económica. De hecho, la intensidad de carbono —emisiones por dólar de PIB— ha disminuido de forma constante desde 1968, lo que indica una descarbonización progresiva de la economía global.
“La economía mundial produce cada vez más con menos emisiones”, señala el informe. Sin embargo, el crecimiento económico rápido puede neutralizar los avances en eficiencia, si la descarbonización no supera el ritmo de expansión del PIB.

Incendios forestales: el factor oculto detrás del récord de emisiones
El informe de la OMM identifica a los megaincendios como el principal responsable del aumento de emisiones en 2024. En Canadá, se quemaron 15 millones de hectáreas en 2023, generando más CO₂ que cualquier país salvo China, EE.UU. e India.
En 2024 y 2025, los incendios en Brasil, Bolivia y España también alcanzaron niveles críticos. Solo en España, se estiman 19 millones de toneladas de CO₂ emitidas, acercándose a las emisiones por generación eléctrica (25 Mt).
Efectos prolongados: menos vegetación, menos absorción
Los incendios no solo liberan carbono almacenado: también reducen la capacidad de absorción de los ecosistemas. Las zonas quemadas quedan con vegetación rala, lo que limita la fotosíntesis y convierte antiguos sumideros en fuentes de carbono.
Este fenómeno genera un círculo vicioso: el cambio climático intensifica los incendios, que a su vez agravan el calentamiento global.
Descarbonización y gestión forestal: dos frentes inseparables
Aunque la descarbonización económica es esencial, no será suficiente si no se acompaña de una gestión forestal a gran escala. Según expertos, sería necesario intervenir en al menos el 5 % del territorio forestal para prevenir incendios de alta intensidad.
“La era de los fuegos que no se pueden apagar ya está aquí, pero aún podemos evitarla”, advierte el informe.
La ingeniería forestal ha demostrado su eficacia en múltiples regiones, y debe convertirse en una prioridad estratégica junto a las políticas de reducción de emisiones.
Recomendaciones clave
- Gestión activa del territorio: restauración, cortafuegos, monitoreo y prevención
- Descarbonización acelerada: transición energética, eficiencia y transporte limpio
- Prevención de incendios: planificación forestal, educación y sistemas de alerta
- Gobernanza basada en evidencia: reemplazar la ideología por ciencia, técnica y humanismo



