El rechazo a las salmojeras desde el Canal Beagle hasta Buenos Aires, con un pasacalles con el mensaje “No a las Salmoneras en el mar argentino” sorprendió esta semana a los transeúntes frente a la Embajada de Noruega en Buenos Aires.
La protesta, que se replicó cerca del Obelisco, se produjo en el marco de la visita de una delegación noruega a nuestro país, cuyo objetivo es fortalecer vínculos productivos, incluyendo el polémico interés en el desarrollo de la salmonicultura en Tierra del Fuego.
Un conflicto que persiste en el tiempo
La resistencia a esta industria no es nueva; nació a principios de 2018, cuando se firmó un convenio de cooperación entre la Corona noruega, el gobierno nacional y la provincia para implementar el cultivo de salmónidos en jaulas en el mar.
Desde aquel momento, la comunidad fueguina —integrada por vecinos, científicos y especialistas— se ha manifestado en contra debido a los graves impactos sociales, ambientales y económicos que este modelo genera.
Postura social y acción judicial
A pesar de la modificación de la Ley 1355 que habilitaría la industria en la Costa Atlántica, la postura social se mantiene firme:
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Presencia territorial: En Ushuaia, es constante encontrar proclamas contra la salmonicultura en vidrieras y zonas turísticas.
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Acción legal: Recientemente, diversas organizaciones ambientalistas anunciaron la presentación de un amparo colectivo y nuevas acciones judiciales con el fin de proteger el patrimonio marítimo de Tierra del Fuego.
La lucha de los habitantes del Canal Beagle resuena ahora en el corazón de Buenos Aires, dejando en claro que, incluso años después, la sociedad argentina mantiene su firme rechazo a un modelo productivo que considera una amenaza para la integridad de sus ecosistemas marinos.



