El dique de Saemangeum, ubicado en Corea del Sur, es considerado el terraplén más grande del planeta. Con 33,9 kilómetros de extensión, conecta la ciudad portuaria de Gunsan con el condado de Buan, en la provincia de Jeolla del Norte. Su construcción comenzó en 1991 y culminó en 2010, cuando cerró por completo una bahía del mar Amarillo.
La magnitud de la obra le valió un lugar en el Libro Guinness de los Récords, superando al Zuiderzee de los Países Bajos. Kathleen Stevens, exembajadora de Estados Unidos, lo describió como “la Gran Muralla en el mar”.
Objetivos iniciales
El proyecto buscaba:
- Controlar las aguas y reconfigurar el litoral.
- Crear tierra artificial: 401 km² destinados a agricultura, industria y urbanización.
- Generar embalses de agua dulce: 118 km² para usos agrícolas y logísticos.
Corea del Sur, con escasez de terrenos planos cultivables, veía en Saemangeum una solución para expandir su capacidad agrícola y productiva.
Evolución del proyecto
Con el tiempo, el enfoque cambió:
- Grandes áreas se destinaron a parques industriales y zonas económicas especiales.
- Se desarrollaron centros logísticos y infraestructura urbana moderna.
- El sitio se convirtió también en un atractivo turístico, con carreteras de varios carriles y vistas al Mar del Oeste.
Incluso el video musical Save ME del grupo BTS mostró imágenes del dique, llamando la atención de millones de fanáticos por su paisaje singular.
Impacto ambiental
Antes de la construcción, la bahía albergaba uno de los sistemas de humedales más productivos del este de Asia. Estos ecosistemas eran esenciales para:
- El ciclo natural del agua.
- La biodiversidad marina.
- Las rutas migratorias de aves.
La interrupción de las mareas alteró la salinidad y los sedimentos, provocando la desaparición de hábitats naturales. Muchas especies de aves migratorias, peces y organismos se vieron afectadas, generando un intenso debate entre conservacionistas y promotores del desarrollo económico.

Un laboratorio vivo
El dique dejó de ser solo una obra récord para convertirse en un laboratorio internacional de ingeniería y ecología.
Hoy es estudiado como ejemplo de cómo las decisiones humanas pueden remodelar ecosistemas enteros, ofreciendo oportunidades económicas pero planteando desafíos ambientales complejos.
Turismo y atractivo cultural
Además de su función productiva, Saemangeum se consolidó como destino turístico:
- Puestas de sol espectaculares sobre el Mar del Oeste.
- Carreteras modernas que permiten recorrer la estructura las 24 horas.
- Un símbolo de la capacidad tecnológica de Corea del Sur, comparable a otras grandes obras de ingeniería mundial.
El dique de Saemangeum es una obra monumental que refleja la tensión entre desarrollo económico y conservación ambiental. Mientras genera nuevas tierras y oportunidades industriales, también plantea interrogantes sobre la pérdida de humedales y biodiversidad.
Su legado será evaluado no solo por su tamaño récord, sino por la capacidad de Corea del Sur de equilibrar crecimiento y sostenibilidad en un entorno frágil.



