Un nuevo informe de UNICEF advierte que casi la mitad de los niños menores de cinco años en Afganistán vive en hogares con inseguridad alimentaria moderada o grave. Esto coloca a 3,7 millones de niños en riesgo de desnutrición, una condición que puede volverse aguda y potencialmente mortal si no se interviene a tiempo.
El estudio se basó en datos de más de 37.000 niños atendidos en 481 centros de vigilancia nutricional de las 34 provincias del país. Los resultados muestran que la reducción de comidas, la falta de variedad en la dieta y las porciones insuficientes son señales tempranas de una crisis que se acelera.
Señales de alerta
El informe introduce una herramienta innovadora: la Escala de Experiencia de Inseguridad Alimentaria en la Primera Infancia, aplicada por primera vez a nivel nacional. Esta metodología permite identificar riesgos antes de que la desnutrición sea visible.
La herramienta recoge experiencias recientes de las familias:
- Si temen no poder alimentar al niño.
- Si han dejado de ofrecer alimentos nutritivos.
- Si redujeron las porciones o la variedad de la dieta.
- Si eliminaron comidas.
- Si el menor pasó incluso un día entero sin comer.
Relacionando estas señales con el estado nutricional, los equipos de salud pueden intervenir de manera preventiva.
Impacto en los más pequeños
Los datos muestran que los niños en hogares con inseguridad alimentaria grave tienen hasta seis veces más probabilidades de sufrir emaciación, una forma aguda de desnutrición caracterizada por un peso demasiado bajo para la estatura. Los menores de dos años concentran el 83% de los casos de desnutrición aguda grave.
Afganistán entra ahora en el periodo crítico de julio a septiembre, cuando tradicionalmente aumentan los casos de emaciación. Sin embargo, la situación ya ha empeorado en 26 de las 34 provincias respecto a 2025, lo que indica que la crisis se acelera.

Factores agravantes
La inseguridad alimentaria se combina con otros problemas estructurales:
- Brotes de enfermedades.
- Baja cobertura de vacunación.
- Deficiencias en agua, saneamiento e higiene.
- Creciente falta de fondos y suministros humanitarios.
Estrategia preventiva
UNICEF sostiene que el tratamiento salva vidas, pero no basta. Propone pasar de una respuesta reactiva a una estrategia preventiva, centrada en mejorar la alimentación de los niños pequeños antes de que desarrollen desnutrición.
Las recomendaciones incluyen:
- Ampliar la iniciativa Primeros Alimentos.
- Priorizar a los menores de entre seis y 23 meses.
- Reforzar servicios de nutrición, salud, agua y saneamiento, educación y protección social de manera coordinada.
“La ventana para actuar se está cerrando”, advierte UNICEF. Las señales aparecen antes y la respuesta también debe llegar antes.
La crisis alimentaria en Afganistán es un desafío humanitario urgente. Con millones de niños en riesgo, la prevención se vuelve clave para evitar que la inseguridad alimentaria se transforme en desnutrición aguda.
La nueva herramienta de vigilancia nutricional ofrece una oportunidad para actuar antes, pero requiere financiación, coordinación y voluntad política para salvar vidas.



