La materia prima se está acabando: qué harán las empresas

La problemática del cambio climático ha impactado a todos por igual. Es por esto que las empresas, los inversionistas y los gobiernos de todo el mundo, han asumido compromisos ambiciosos, como el Acuerdo de París, con el fin de reducir los impactos negativos en el medio ambiente.

Sin embargo, se ha evidenciado que estas soluciones podrían provocar una reducción significativa de los recursos, infraestructuras y capacidades de los que dependen, ya que el rápido crecimiento de su demanda posiblemente superará la oferta existente, causando un aumento de los precios y un posible periodo de escasez.

Por ejemplo, los créditos de carbono sufrirán una escasez significativa en la próxima década. Según BCG, incluso en un escenario conservador, la oferta neta de créditos que se comercializan anualmente no alcanzará la oferta en 300 millones de toneladas métricas de equivalente de dióxido de carbono en 2030.

Por otra parte, alrededor del 45% de la demanda de plásticos PET o tereftalato de polietileno reciclado (rPET) no se atenderá para 2025. De igual manera la producción del Hidrógeno Verde, método que se ha posicionado como prometedor para descarbonizar las industrias pesadas, tendrá que crecer entre un 100 y 200 por ciento en los próximos 30 años para satisfacer la demanda.

Algunas empresas están destinando esfuerzos desde ya para asegurar los recursos que necesitarán antes de que la escasez de sostenibilidad se convierta en una realidad. Apple, Tesla y Volkswagen han firmado contratos a largo plazo con sus proveedores para garantizar el acceso a futuros suministros de metales críticos. De igual manera, otras empresas están tomando medidas para hacer frente a la inminente escasez de plásticos reciclados. Nestlé y Unilever han invertido 30 millones de dólares y 15 millones de dólares respectivamente en un fondo de capital privado que invierte y apoya el desarrollo de empresas en la cadena de valor del reciclaje de plásticos.

Por su parte, PepsiCo y Coca-Cola le están apostando a la inversión en investigación y desarrollo de alternativas plásticas, educación del consumidor e infraestructura de reciclaje para hacer frente a la escasez esperada de rPET.

Según Álvaro Martínez de Bourio, Managing Director & Partner de BCG y Líder de la práctica de Energía y Sostenibilidad en la región, “al identificar y anticipar los posibles periodos de escasez de materia prima sostenible, las empresas con visión de futuro pueden tomar las medidas necesarias para aliviar las limitaciones y convertirlas en una ventaja competitiva”.

Estas medidas varían para cada tipo de compañía, sin embargo, pueden ir desde asegurar el suministro a futuro, la adquisición de proveedores o hasta el desarrollo de nuevas fuentes, la extracción del valor y la innovación, entre otras.

El mundo se encuentra en un punto crítico en materia de sostenibilidad pues los inversores se están fijando cada vez más en los factores ambientales, sociales y de gobierno, los consumidores están exigiendo transparencia y rendición de cuentas, los gobiernos están estableciendo ambiciosos objetivos en materia ambiental y las empresas están intensificando sus compromisos para reducir su huella de carbono. Estas últimas tienen la oportunidad ahora de garantizar su operación a futuro y además de beneficiar a la compañía, estas acciones acelerarán la inversión mundial y el desarrollo de recursos escasos, impulsándonos hacia un futuro sostenible.

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