Los humanos consumen 1 millón de partículas de microplásticos al año a través del agua potable

El equipo de la red MappA compuesto por 51 investigadores en ciencias acuáticas de 31 institutos especializados, estiman que “el ser humano ingiere 1 millón de partículas de microplásticos al año a través del agua potable”.

El cálculo se realizó por medio de un ambicioso proyecto centrado en la implementación de una metodología estandarizada de monitoreo para comprender la presencia de microplásticos y su distribución en los cuerpos de agua.

Los contaminantes minúsculos se han vuelto imposibles de evitar y, según un artículo publicado recientemente en la revista Result in Engineering se afirma que ingresan a nuestro organismo “a través del aire, el agua o incluso por contacto dérmico”.

Las partículas de microplásticos actúan como vehículos para transportar bacterias y otros patógenos mediante el agua. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) dicho fenómeno se lo denomina como “plastisfera”, que se refiere a las comunidades de microorganismos que colonizan los microplásticos.

La red MappA incluye el estudio de 117 sitios de muestreo, distribuidos en 21 lagos, 25 lagos poco profundos, 7 embalses, 44 ríos y 20 arroyos, que cubren la mayoría de las principales cuencas hidrográficas de Argentina.

La científica y bióloga argentina de la Universidad de Kyushu en Japón, María Belén Alfonso, precisó que desde el 2003 coordina la red MappA y explicó:“Analizamos la presencia de microplásticos en más de 100 cuerpos de agua dulce a lo largo de Argentina, incluyendo la Patagonia”.

Los muestreos se realizaron en el verano del 2024 y, en este momento se está finalizando con la etapa de cuantificación y caracterización de las partículas encontradas.

Los protocolos y los resultados del proyecto estarán abiertos a la comunidad siguiendo los principios de datos FAIR (encontrables, accesibles, interoperables y reutilizables) y estarán disponibles en versiones tanto en español como en inglés.

En relación con ello, María Belén Alfonso adelantó que “se espera que los resultados sean publicados durante el año 2025” y el fin es identificar las principales fuentes de contaminación y cuáles son las variables ambientales que afectan la presencia de los microplásticos.

El conjunto de datos obtenido incluirá información sobre microplásticos (abundancia, forma, tamaño, color, tipos de polímeros), influencia antropogénica (uso de la tierra, población, distancia de los centros urbanos/carreteras, etc.) y variables ambientales (temperatura, precipitación, superficie , profundidad del agua, tiempo de residencia, flujo de agua, etc.).

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