Tanto en entornos rurales como urbanos, las abejas traen a cuestas diversos tipos de microplásticos derivados de poliéster, poliestireno y cloruro de polivinilo.
La abeja adapta su visión en función de su vuelo, la oscuridad de la colmena o la búsqueda de alimentos. Tres ojos primitivos adicionales le ayudan a saber la hora solar.