Estuvo al borde de la extinción, con pequeñas poblaciones fragmentadas a lo largo del país. La protección de tres lugares de anidación en la Región de O’Higgins permitió que la cantidad de loros aumentara de 217 a más de 4 mil.
George Adams, de 91 años, cree que la madre naturaleza ha sido muy buena con él durante toda su vida, por lo que está haciendo un esfuerzo por retribuir.
Su rehabilitación llevó más de un año y gracias al trabajo interdisciplinario ahora habitan en la única laguna con población permanente de flamencos en provincia de Buenos Aires. La especie está catalogada Cercana a la Amenaza a nivel global.