Un grupo de científicos y jóvenes voluntarios se unieron hace cinco años para contrarrestar la desaparición del ave más amenazada de los pastizales sudamericanos.
Todas las granjas que se situaran en un radio de 3 kilómetros de otras explotaciones avícolas donde se hayan detectaran aves con el virus estaban obligadas a sacrificar a los animales.
El hombre que la descubrió le puso “Joe”, en honor al presidente electo norteamericano pero ahora las autoridades locales quieren ejecutarla por prevención.