Un nuevo récord de temperatura máxima para el continente antártico de 18,3 grados fue registrado el 6 de febrero de 2020 en la estación argentina Base Esperanza.
Tiene más o menos el mismo tamaño y composición que nuestro planeta, pero evolucionó en una atmósfera tóxica y envuelto en densas nubes de ácido sulfúrico.