Desde hace dos décadas la Reserva trabaja en la conservación del patrimonio biológico y cultural local de Mendoza; a través de la protección de las más de 72.000 hectáreas de riquezas naturales, arqueológicas y científicas.
Se convirtió en el animal estrella del Parque Nacional El Impenetrable, objeto de estudio y de admiración para los biólogos que siguen diariamente sus pasos