En la superficie ya se puede observar la manifestación de este proceso geológico: una grieta de más de 56 kilómetros que apareció en 2005 en un desierto de la región etíope de Afar.
Los geólogos afirman que este descubrimiento supone "una pieza en el rompecabezas" para reconstruir el gran continente que se extendía desde Europa hasta América del Norte.