Antártida: el turismo es una amenaza para el continente

el turismo en la Antártida creció de menos de 2.000 visitantes al año en la década de 1980 a más de 46.000 en la temporada 2007-2008. A continuación, los números se desplomaron con la eclosión de la última crisis económica internacional, tocando fondo en menos de 27.000 visitantes en 2011-2012.

 
Pero a partir de la última temporada se retomó la tendencia al alza, previéndose que el ciclo 2012-2013 cerrará con el ingreso de 35.000 turistas. ¿Qué buscan los turistas en la Antártida? Al clásico avistaje de la fauna autóctona, como en el caso de los pingüinos, se han sumado últimamente nuevas alternativas.
 
Esto incluye la realización de excursiones hacia el interior del continente blanco o propuestas de turismo aventura, con actividades como paracaidismo o buceo. El crecimiento mundial del turismo, y en especial de las variantes alternativas o poco convencionales que incrementan la segmentación y especialización del mercado, contribuye a la ampliación de los servicios turísticos enfocados en la Antártida.

Un concepto vital para el turismo sostenible, conocido como capacidad de carga, indica que la explotación turística de un ambiente determinado debe ir de la mano con el límite del impacto humano que puede soportar. Cuando los ambientes son más frágiles, como en el caso de la Antártida, superar ese límite y, por consiguiente, su capacidad de carga puede llegar a ser demasiado peligroso para el entorno natural.
 
La situación es compleja, ya que la Península Antártica es la parte del globo en la cual el calentamiento global se manifiesta de forma más rápida. Dentro de un ambiente que ya está cambiando de manera significativa, los expertos no pueden determinar con exactitud la magnitud del impacto adicional que generará el turismo.
 
Los riesgos incluyen que los turistas introduzcan especies exóticas, microbios o transfieran flora y fauna nativa de otras partes del continente antártico en regiones no preparadas para ello, además por supuesto de la contaminación y la degradación generada durante el desarrollo de las actividades turísticas.
 

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