Los carruajes tirados por caballos volvieron a circular en Central Park después de seis días de suspensión voluntaria convocada por el sindicato de cocheros. La pausa se produjo tras la muerte de Romanch Mahajan, un turista indio de 18 años, en un accidente ocurrido el 17 de junio.
La familia de la víctima consideró ofensivo el regreso tan rápido de los paseos, lo que reavivó el debate sobre la continuidad de esta actividad en Nueva York.
Debate político y social
El caso aceleró la discusión sobre el futuro del servicio. Una iniciativa presentada antes del accidente propone prohibir los carruajes a partir de junio de 2028.
El alcalde Zohran Mamdani anunció que trabajará con el Concejo Municipal, sindicatos, defensores del bienestar animal y líderes comunitarios para garantizar una transición que proteja a los trabajadores y ponga fin a esta práctica.
La presidenta del Concejo, Julie Menin, convocó una audiencia en julio para debatir la prohibición. Ciudades como Chicago y Montreal ya han limitado o prohibido este tipo de paseos.

La disputa en el parque
El sindicato Transport Workers Union of America Local 100 representa a los 68 propietarios con licencia. Tras el accidente, realizó capacitaciones obligatorias para reforzar normas de seguridad y prácticas de manejo de caballos.
Sin embargo, activistas como Edita Birnkrant, directora de NYCLASS, sostienen que las medidas no son suficientes y responsabilizan a la ciudad por permitir el regreso de los carruajes “en las mismas condiciones que llevaron a la muerte”.
La tensión aumentó con otro episodio reciente: la muerte de un caballo tras ingerir una planta tóxica en el parque. Este antecedente fortaleció los argumentos de quienes exigen la prohibición definitiva.
Regulaciones actuales
El Departamento de Salud de Nueva York certifica la salud y seguridad de los animales, inspecciona los establos y exige que los conductores permanezcan junto a sus caballos. También capacita en requisitos sanitarios y de seguridad.
Para los defensores de la prohibición, estas medidas no alcanzan. Argumentan que los riesgos para la seguridad pública y el bienestar animal son demasiado altos.
El regreso de los carruajes tras la muerte de un turista reavivó una disputa histórica en Nueva York: ¿tradición turística o práctica insegura y cruel? La audiencia prevista para julio será clave para definir si Central Park mantiene esta actividad hasta 2028 o si se acelera su prohibición.



