Durante enero y febrero, más de 6.500 personas recorrieron las Áreas Naturales Protegidas de la provincia de San Luis. La cifra consolida una tendencia creciente hacia propuestas vinculadas al paisaje y la conservación.
Con un promedio superior a 3.000 visitantes por mes, sanluiseños y turistas optaron por experiencias al aire libre. De este modo, las reservas se afianzan como espacios de recreación y educación ambiental.
Las cinco ANP combinan biodiversidad autóctona, patrimonio cultural y actividades interpretativas. Por lo tanto, representan una alternativa al turismo masivo y promueven una relación más consciente con el entorno.

Las reservas más elegidas del verano
La Reserva Floro Faunística de La Florida fue la más visitada, con 2.786 personas. Allí se desarrollan senderos interpretativos y acciones de rehabilitación de fauna silvestre.
En segundo lugar se ubicó el Parque Provincial Bajo de Véliz, que recibió 1.350 visitantes. Este sitio es reconocido por su riqueza paleontológica y sus formaciones geológicas.
También registraron buena afluencia la Quebrada de Las Higueritas con 1.014 personas, el Mogote Bayo con 1.330, y el Lagunas de Guanacache, del Bebedero y del Desaguadero, que sumó 102 ingresos.
En total, las ANP contabilizaron 6.582 visitantes durante el receso estival. El registro previo es obligatorio para ingresar y permite monitorear el impacto turístico.
Perfil de los visitantes y actividades
La mayoría de los turistas provinieron de la provincia de Buenos Aires, con un 80% del total. También llegaron visitantes desde Mendoza, San Juan, Santa Fe y Misiones.
Entre las actividades más elegidas se destacaron la observación de aves, caminatas por senderos señalizados y visitas guiadas. Estas propuestas combinan recreación con educación ambiental.
En la Reserva Floro Faunística de La Florida, además, se realizaron liberaciones de aves recuperadas del tráfico ilegal y el mascotismo. Así, el turismo se vincula directamente con procesos de conservación activa.

El ecoturismo en las áreas protegidas
El crecimiento del ecoturismo en las ANP de San Luis refleja un cambio cultural. Cada vez más personas buscan experiencias que respeten los ecosistemas y aporten valor a las comunidades locales.
Este modelo promueve prácticas de bajo impacto, fomenta el conocimiento de la flora y fauna nativa y fortalece la economía regional sin degradar el ambiente. En consecuencia, se convierte en una herramienta clave para la sostenibilidad.
Visitar estas áreas no es solo una actividad recreativa, sino también una forma de apoyar la protección del patrimonio natural. La cifra récord del verano confirma que el contacto responsable con la naturaleza se consolida como una prioridad en la agenda turística provincial.



