Un paisaje espectacular en un desierto de arenas blancas

Un paisaje de arenas blancas hasta donde alcanza el horizonte, dunas y dunas que perecen montañas de nieve. Así podría describirse el espectacular Parque Nacional White Sands, ubicado en el estado de Nuevo México, en Estado Unidos.

Esta maravilla natural es el campo de dunas de yeso más grande del mundo y por su enorme belleza se ha convertido en una popular visita turística en la zona. Igual de valiosa es la fauna y flora que vive en este lugar tan único.

El impresionante Parque Nacional White Sands

En el corazón de la cuenca de Tularosa se extienden las sorprendentes dunas del Parque Nacional White Sands a lo largo de 712 kilómetros cuadrados.

Para entender el origen de este enorme mar blanco hay que remontarse 280 millones de años atrás, cuando esta zona quedó cubierta por las aguas del océano, lo que provocó que se depositase en el lecho marino una capa de yeso. Además, este mineral «rara vez se encuentra en forma de arena, lo que hace que el campo de dunas sea una maravilla natural única», explican desde la página web del parque.

A pesar de las duras condiciones de este espacio, aquí viven una gran variedad de animales que han aprendido a vivir en este entorno, como por ejemplo conejos del desierto, ratones apaches, polillas blancas, arañas lobo del desierto… Por otro lado, en cuanto a la flora, esta juega un papel fundamental, ya que las plantas ayudan a controlar los límites del desierto. Podremos encontrar desde especies de cactus y suculentas, hasta arbustos y flores silvestres.

Además, también encontraremos un interesante conjunto de huellas fósiles de los antiguos animales que habitaron el lugar, como los leones americanos, los lobos gigantes, los mamuts columbinos y los dientes de sable.

Desde trineos de arena hasta campings en las dunas

Además de caminar y admirar la belleza de las arenas blancas de yeso, este parque nacional es el escenario perfecto para hacer muchas otras actividades al aire libre. Por ejemplo, los visitantes podrán montar en bicicleta por los senderos marcados, cabalgar a caballo y lanzarse en trineo de arena por las dunas.

Incluso, está la opción de acampar y pasar la noche en este curioso desierto y hacer un pícnic en los espacios habilitados con mesas y parrillas. Para obtener más información y aprender sobre el parque se puede pasar por el Centro de Visitantes, que dispone de un museo interactivo, un jardín de plantas autóctonas y una tienda de regalos.

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