Kenya emprende viaje a la libertad y se había convertido en la única elefanta residente del ex zoológico provincial. Después de 8 años de dedicación en su entrenamiento, finalmente se dirige hacia un futuro de libertad, tras la triste partida de Tamy.
Después de más de cuatro décadas de cautiverio, la elefanta Kenya, el último ejemplar de su especie que habitaba el Ecoparque de Mendoza, inició este viernes por la tarde un viaje terrestre que durará 5 días y recorrerá 3.600 kilómetros. Su destino es el Santuario Global de Elefantes en Brasil.
La elefanta africana, de 44 años, partió dentro de un contenedor especialmente acondicionado para su especie, cumpliendo con rigurosas normas de seguridad y bienestar animal.
Estuvo acompañada en todo momento por su cuidador y dos veterinarios. A lo largo del trayecto, se realizarán todas las paradas necesarias para garantizar su confort.
«Es el cierre de un ciclo de esta institución relacionado con el fin del cautiverio«, afirmó la ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre.
Con Kenya se cierra un ciclo de cautiverio
Esta esperada noticia llega apenas 10 días después del fallecimiento de Tamy, el único elefante macho del Ecoparque y padre de Guillermina.
Guillermina ya había viajado anteriormente con su madre Pocha al mismo santuario brasileño. Tamy también estaba siendo preparado para su liberación y tenía 55 años al momento de su deceso.
En su nuevo hogar en Brasil, Kenya disfrutará de un entorno natural espacioso, recibirá toda la atención veterinaria que necesite y, lo más importante, tendrá la oportunidad de compartir con otros elefantes.
Esto representa un cambio monumental después de años de soledad y frustración en cautiverio, que incluso derivaron en comportamientos considerados «poco amigables».
Cómo llegó a Mendoza
Kenya tiene 44 años y llegó a Mendoza por canje en 1985 mediante un convenio con el zoológico alemán Tierpark Hagenbeck. Nació en 1981 y arribó al entonces Zoo de Mendoza con solo 4 años. Hoy su caso hace historia en Argentina.
«Hace más de ocho años que trabajamos junto al Gobierno de Mendoza para posibilitar el traslado de los elefantes que han vivido en este sitio hasta el Santuario de Elefantes de Brasil», aseguró Leandro Fruitos, consejero de la Dirección Biodiversidad y Ecoparque por parte de la Fundación Franz Weber.
Un estricto protocolo que llevó 8 años de trabajo
El operativo de traslado de la elefanta Kenya fue el resultado de un arduo trabajo que se extendió por 8 años.
Durante este extenso período, sus entrenadores la prepararon de manera específica para que pudiera tolerar el viaje dentro de la caja de transporte.
Pero la preparación fue mucho más allá: también se le realizaron todo tipo de análisis sanitarios exhaustivos.
Paralelamente, se tramitó una compleja serie de permisos nacionales e internacionales, y se establecieron acuerdos con diversas organizaciones para asegurar cada detalle del traslado.

En las semanas previas a su partida, la elefanta Kenya practicó de forma constante el ingreso y la salida de la jaula, siendo guiada por un equipo integrado por expertos tanto del santuario como del propio Ecoparque, asegurando que estuviera lo más cómoda y preparada posible para el gran viaje.
Viaje a la libertad con bienestar garantizado al Santuario de Elefantes en Brasil
El Santuario Global de Elefantes, situado en la exuberante selva del Mato Grosso, es considerado un verdadero «paraíso» para los elefantes que han sufrido los embates de años de cautiverio.
Este santuario cuenta con recintos que varían entre 40 y 400 hectáreas, ofreciendo vegetación natural abundante, atención veterinaria permanente y dietas especiales diseñadas para cada animal.
Una vez allí, Kenya tendrá la invaluable oportunidad de recuperar comportamientos propios de su especie y, fundamentalmente, socializar con otros elefantes.
Esto era algo completamente imposible durante su prolongada estadía en Mendoza, un lugar que habitó durante 40 de sus 44 años de vida.





