Un incendio de gran magnitud destruyó el pasado 13 de junio de 2025 el Zoológico de las Aves de Herrera de Pisuerga, en la provincia de Palencia, región de Castilla y León, España. Las llamas dejaron entre 36 y 40 aves muertas, y consumieron pajareras, jardines y diversas instalaciones del parque.
El fuego se originó alrededor de las 7:00 de la mañana en una incubadora. Se extendió con rapidez por múltiples áreas del predio, sin dar oportunidad de escape a los animales confinados. El caso reavivó el debate sobre la tenencia de fauna silvestre en cautiverio, especialmente frente a siniestros de este tipo.
Aves enjauladas y crítica social al modelo de exhibición en zoológicos
En el zoológico se albergaban ejemplares de anseriformes, columbiformes, galliformes, paseriformes y psitaciformes, reunidos como parte de un espacio de educación y turismo.

Voces críticas señalan que estos entornos naturalizan la privación de libertad. Además perpetúan un modelo en el que se enseña a las nuevas generaciones que el encierro animal es aceptable.
Este enfoque es cuestionado por organizaciones ambientalistas, que argumentan que el incidente pone de relieve la fragilidad de los entornos cerrados y la necesidad de reorientar el turismo hacia experiencias de naturaleza sin cautividad.
Reacciones públicas y carencias en seguridad
La tragedia generó una oleada de comentarios en redes sociales, donde usuarios lamentaron la pérdida de vidas animales. Cuestionaron la falta de detectores de humo, protocolos de emergencia y dispositivos de respuesta rápida.
Las autoridades locales sostienen que el origen del incendio fue accidental, aunque no se descarta una investigación más exhaustiva para esclarecer responsabilidades y evaluar el futuro del parque. Por ahora, no hay definiciones sobre su reapertura.
¿Hacia un modelo turístico sin cautiverio?
Herrera de Pisuerga es conocida por su entorno natural asociado al río Burejo, lo que podría abrir puertas a una reconversión turística basada en la observación responsable y el respeto por la vida silvestre.
A pesar de ello, persiste el temor de que el zoológico busque retomar su actividad y repoblar sus instalaciones, repitiendo un modelo que genera sufrimiento animal y críticas crecientes.



