La Fundación Protestante Hora de Obrar impulsa un ambicioso programa de reforestación con especies nativas en la provincia de Misiones. Se lleva a cabo como herramienta clave frente a la crisis climática.
Bajo el nombre «Crece Selva Misionera«, esta iniciativa no solo contribuye a mitigar los efectos del cambio climático, sino que también genera beneficios ecológicos fundamentales para la región.
Entre los aportes más destacados del programa aparecen la mejora en la calidad del agua, el control de la erosión, el enriquecimiento del suelo con materia orgánica y la protección de la biodiversidad. Esto a través de la conectividad ecológica entre áreas boscosas.
Más de 178 mil árboles para restaurar la selva misionera
Romario Dohmann, coordinador del programa en la provincia, explicó a argentinambiental.com que el proyecto comenzó en 2020, en un contexto adverso marcado por la pandemia y una de las peores sequías registradas en la provincia.
A pesar de las dificultades, en tan solo tres años lograron plantar 178.000 árboles nativos pertenecientes a más de 30 especies distintas, entre ellas frutales, maderables, melíferas, medicinales y ornamentales.
La reforestación se enfocó especialmente en proteger vertientes de agua y recuperar zonas afectadas por incendios forestales, logrando forestar un total de 395 hectáreas entre 2020 y 2022.

Estas acciones fueron posibles gracias al financiamiento de la cooperación internacional, donantes locales, empresas privadas y el apoyo de comunidades de fe vinculadas a la Iglesia Evangélica del Río de la Plata en Argentina, Paraguay y Uruguay.
Educación ambiental para fortalecer el compromiso local
El programa también incluye una fuerte apuesta por la educación ambiental, con actividades de sensibilización dirigidas tanto a productores como a estudiantes. Durante los tres años del proyecto, se realizaron talleres en más de 25 escuelas, alcanzando directamente a 1813 personas.
Según Dohmann, la restauración ambiental debe ir de la mano de un enfoque social y educativo. “Es el comportamiento social no sustentable el que actúa sobre los ecosistemas a velocidades que la naturaleza no puede seguir”, afirmó.
La acción local también se refleja en la participación de 13 comunidades guaraníes, que realizaron plantaciones de especies nativas en sus territorios.
Además, 340 familias rurales de 44 municipios se sumaron a la iniciativa, buscando hacer sus sistemas productivos más resilientes y sustentables frente a los nuevos desafíos climáticos.
El programa Crece Selva Misionera contribuye directamente al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, ofreciendo una respuesta concreta, local y participativa frente a la emergencia climática.
Cómo ayuda la reforestación a combatir el cambio climático

La reforestación es una herramienta fundamental en la lucha contra el cambio climático y los beneficios son múltiples:
- Captura de dióxido de carbono (CO2): los árboles absorben CO2, el principal gas de efecto invernadero, durante la fotosíntesis. Al plantar más árboles, se aumenta la capacidad de los ecosistemas para capturar carbono atmosférico y almacenarlo en sus troncos, raíces y suelos, lo que reduce el calentamiento global.
- Regulación del clima local: los bosques moderan la temperatura, aumentan la humedad y ayudan a mantener ciclos de lluvia estables. En zonas afectadas por sequías o altas temperaturas, la reforestación puede mejorar el microclima y reducir el estrés térmico.
- Prevención de la erosión y protección de suelos: los árboles ayudan a mantener la estructura del suelo, evitando su degradación y pérdida. Su cobertura vegetal frena la erosión provocada por lluvias intensas, algo cada vez más común con el cambio climático.
- Protección de fuentes de agua: los bosques regulan el ciclo hídrico. Filtran el agua de lluvia, recargan napas subterráneas y estabilizan los caudales de ríos y arroyos. Esto es vital en un contexto de crisis hídrica global.



