En un tramo de casi 60 kilómetros del trayecto que une Rosario con Victoria, se hallaron 32 animales silvestres muertos por atropellamiento al costado de la Ruta Nacional 174. Entre las víctimas se registraron carpinchos, zorros, aves, tortugas y un yaguarundí, especie considerada en peligro.
El relevamiento fue realizado por la organización ambiental Mundo Aparte, que documentó la situación con respaldo legal y fotográfico. El objetivo fue visibilizar el problema y exigir medidas que garanticen la seguridad de la fauna local.
Más de 70 organizaciones ambientales presentaron un pedido formal ante la Justicia para que el nuevo proyecto de licitación de la ruta incluya pasafaunas subterráneos. Esta infraestructura es clave para permitir que los animales crucen sin invadir la calzada, reduciendo el riesgo de colisiones.
Los factores que agravan esta situación incluyen la frecuente niebla de la zona, el comportamiento nocturno de muchas especies y los incendios en las islas, que obligan a la fauna a desplazarse hacia áreas cercanas a la ruta.

Peligro silencioso en los humedales
El Delta del Paraná es uno de los ecosistemas más ricos en biodiversidad de Argentina. Sin embargo, la presión humana, los incendios y el tráfico vial lo convirtieron en un territorio cada vez más hostil para la fauna. El aumento del tránsito y la falta de pasos seguros generan una pérdida continua de especies, muchas de ellas protegidas.
Los atropellamientos no solo impactan en animales de gran tamaño. Reptiles, aves y pequeños mamíferos también resultan víctimas, afectando el equilibrio ecológico. Al desaparecer ciertos eslabones de la cadena alimenticia, se modifican dinámicas naturales que pueden alterar todo el ecosistema.
La instalación de pasafaunas, combinada con cercos perimetrales y señalización específica, demostró ser efectiva en otras regiones para reducir la mortalidad de fauna. Estas medidas, sumadas a campañas de concientización para conductores, podrían marcar una diferencia inmediata.

Otras formas de proteger la fauna y disfrutar la naturaleza
El ecoturismo responsable es una herramienta para promover la conservación de los ecosistemas. Una alternativa es el senderismo guiado en reservas naturales, donde se enseña sobre la flora y fauna local sin interferir con su hábitat.
Las actividades de observación de aves, safaris fotográficos y paseos en kayak por zonas permitidas son opciones que permiten a las personas conectar con la naturaleza minimizando el impacto ambiental. La clave está en elegir prestadores que trabajen con prácticas sostenibles y respeten las regulaciones de conservación.
Otra acción valiosa es participar en programas de voluntariado ambiental. Estas iniciativas incluyen restauración de hábitats, reforestación con especies nativas y monitoreo de fauna. Así, el visitante no solo conoce el entorno, sino que contribuye activamente a su protección.



