A 30 años de la primera promesa que se hizo para el saneamiento del Riachuelo, históricamente uno de los ríos más contaminados del país, continúa en proceso de recuperación.
En 1993, fue María Julia Alsogaray quien afirmaba, al frente de la Secretaría de Recursos Naturales, que en 1000 días se podría «tomar» el agua de la cuenca. Sin embargo, todavía hay mucho por hacer.
Con más de una década de tareas de limpieza, los informes confirman que el 80% de la contaminación no proviene de las industrias, sino de los efluentes cloacales. Esto plantea un desafío estructural para el saneamiento definitivo.
Avances concretos en el saneamiento del Riachuelo

Desde el año 2010, bajo la gestión de la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), se retiraron 5000 toneladas de basura.
En 2008, la Corte Suprema había dictado un fallo histórico para el saneamiento del río, cuya supervisión fue recientemente cerrada. Sin embargo, las tareas de limpieza y control continúan activas.
En la Ciudad de Buenos Aires, el panorama es más alentador: el agua ya no despide olor nauseabundo y parte de la navegabilidad se recuperó. Hoy funcionan empresas que conectan Puerto Madero con Caminito, un símbolo del cambio ambiental en la zona.
La obra más grande en 70 años y cruces
La finalización del Sistema Riachuelo se anunció hace poco. Se trata de un megaproyecto que incluye un colector paralelo al río y una planta de tratamiento en el Río de la Plata. La infraestructura mejorará el servicio para 4,5 millones de personas y sumará 1,5 millones más a la red cloacal.
Pese a la buena noticia, la inauguración desató cruces políticos, ya que Nación se adjudicó su finalización, mientras que funcionarios de la gestión anterior afirmaron que la obra ya estaba terminada y solo restaban detalles para ponerla en marcha.
Un avance significativo fue la incorporación de una embarcación 100% argentina, que multiplica por cuatro la capacidad de recolección, alcanzando los 2000 kilos por carga.
Cada mes, se retiran del Riachuelo entre 60 y 120 toneladas de residuos, lo que refleja la magnitud del trabajo en curso.
El desafío pendiente
A pesar de los avances, el mayor riesgo no es lo que se limpia, sino lo que sigue llegando. Pozos ciegos, cloacas colapsadas y basura arrojada por vecinos continúan alimentando la contaminación.
Pese a todo, el espejo de agua empieza a mostrar flora y fauna recuperada, el saneamiento del Riachuelo sigue siendo una deuda compartida entre Ciudad y Provincia, y un reto clave para la gestión ambiental del país.

La Corte Suprema cerró el caso
El máximo tribunal finalizó su intervención en la causa iniciada en 2004. «Los objetivos institucionales propuestos por la sentencia de esta Corte se encuentran cumplidos». ACUMAR continúa con las tareas de saneamiento por la contaminación del Riachuelo.
La Corte Suprema de Justicia dispuso este martes la finalización de su intervención en la causa por contaminación de la cuenca Matanza-Riachuelo. El máximo tribunal se pronunció en el caso «Mendoza» contra el Estado Nacional y por daños y perjuicios derivados de la contaminación. ACUMAR continúa con las tareas de saneamiento y recientemente, el río fue considerado nuevamente «navegable«.
La Corte entendió que su rol en este pleito culminó con la aprobación del Plan Integral de Saneamiento Ambiental (PISA) y la creación de la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR).
«La intervención de esta Corte ha cumplido su propósito de generar la reforma estructural que resultaba imprescindible para alinear la actividad del Estado con los principios y derechos consagrados en la Constitución«, expresaron los jueces.



