La situación de los orangutanes, en peligro crítico de extinción, atraviesa un delicado momento en Borneo, la isla en la que habita el 90% de la población mundial de la especie.
Sin embargo, por distintos motivos relacionados principalmente con la pérdida o reducción de su hábitat natural, las cifras que marcan el descenso de ejemplares en las últimas décadas, son extremas.
En este contexto, en la isla trabaja la Fundación para la Supervivencia del Orangután de Borneo (BOSF), considerada la más grande en su campo. Lidera los trabajos para la conservación con el rescate y rehabilitación de estos primates en un centro en Kalimantan, la zona indonesia del lugar.
La deforestación, principal amenaza de la isla y de los orangutanes
La labor de la fundación se desarrolla en un contexto de intensa deforestación. Antiguamente cubierta en un 75% por selva, Borneo perdió la mitad de su bosque tropical. Esta reducción masiva del hábitat es la principal causa del declive de la población de orangutanes.
Entre 1999 y 2015, la población de orangutanes en Borneo se redujo a la mitad, y hoy se estima que solo quedan 100.000 ejemplares.
La expansión de los cultivos de palma aceitera y la minería proyectan la desaparición de más de una cuarta parte de la población actual para 2032.
De la «escuela de la jungla» a la libertad: cómo trabaja BOSF
La misión de BOSF va más allá del rescate. Los orangutanes jóvenes asisten a una «escuela de la jungla» para aprender habilidades esenciales como trepar árboles y buscar alimento. El objetivo es prepararlos para la reintroducción en áreas protegidas.
Los más avanzados viven en islas artificiales, mientras que otros, bajo observación, permanecen en jaulas elevadas.

Desde su fundación en 1991, BOSF logró liberar a 533 orangutanes. Sin embargo, 359 residentes permanentes no pueden volver a la naturaleza debido a enfermedades o traumas, como es el caso de Kopral, un macho que perdió sus brazos por una descarga eléctrica.
Además de la rehabilitación de los animales, BOSF también trabaja en la restauración de hábitats. A principios de los 2000, la fundación reforestó casi 5.000 acres, plantando 740 especies nativas. La colaboración con comunidades locales ha sido clave, permitiéndoles cultivar frutas a cambio de proteger los árboles.
Los desafíos para la conservación de los orangutanes: cómo son estos animales
La conservación de los orangutanes es costosa y requiere años de dedicación. Mantener a un solo ejemplar puede costar hasta 500 dólares mensuales, según estiman los expertos.
Además, la biología de la especie presenta algunos desafíos particulares, debido a sus características únicas. Las hembras tienen un largo intervalo entre nacimientos, y su adaptación a los cambios es lenta. Investigaciones genómicas realizadas en 2011 demostraron que la especie cambió muy poco en los últimos 15 millones de años, lo que refleja una adaptación lenta frente a los cambios humanos.
A pesar de estas dificultades, los orangutanes sorprenden a los científicos con su inteligencia, utilizando plantas medicinales y fabricando herramientas, lo que resalta la importancia de proteger esta especie única.
Proyectos de infraestructura y sus consecuencias

El futuro de la especie se complica aún más con proyectos de infraestructura a gran escala, como el traslado de la capital de Indonesia a una nueva ciudad, Nusantara, cerca de un centro de BOSF.
A pesar de las promesas de una «ciudad forestal verde», expertos advierten que un desarrollo de esta magnitud impactará negativamente a las especies amenazadas.



