En los últimos años, diversas ciudades del mundo han registrado un crecimiento acelerado de sus poblaciones de ratas, fenómeno que preocupa por sus implicancias sanitarias, ambientales y estructurales.
Un estudio publicado en Science Advances analizó datos de 16 ciudades durante más de una década y reveló que en 11 de ellas la actividad de ratas aumentó significativamente, con picos alarmantes en urbes como Washington D. C. (400 %), San Francisco (300 %), Toronto (180 %) y Nueva York (160 %).
Factores que explican la expansión de las ratas
Residuos, infraestructura urbana y clima más cálido crean condiciones ideales para su reproducción.
Según el especialista Bobby Corrigan, la proliferación de ratas responde a múltiples factores:
- Disponibilidad constante de restos de comida, especialmente por hábitos de consumo asociados a la comida rápida
- Recolección irregular de basura municipal
- Obras que alteran sistemas de alcantarillado, facilitando el acceso a refugios
- Aumento de temperaturas, que permite a las ratas mantenerse activas durante inviernos menos severos
El efecto isla de calor urbano, donde el asfalto y las construcciones retienen temperaturas superiores, exacerba el problema. Según Climate Action Tracker, el calentamiento global podría elevar las temperaturas entre 1,9 °C y 2,7 °C para el año 2100, lo que favorecería aún más la expansión de estos roedores.

Riesgos para la salud pública
Las ratas pueden transmitir enfermedades graves incluso en ambientes limpios.
Expertos citados por la BBC advierten que las ratas, al desplazarse por alcantarillas y contenedores, pueden propagar enfermedades como:
- Leptospirosis: transmitida por contacto con orina de rata
- Hantavirus: se contagia al inhalar partículas de excremento seco
Además, su reproducción acelerada agrava el problema: un solo par puede generar más de 1.000 crías al año en entornos urbanos densos y calurosos.
Limitaciones de los métodos tradicionales
Resistencia genética y comportamiento neofóbico dificultan el control con venenos.
Investigadores como Steven Belmain y Alan Buckle señalan que las ratas presentan conductas neofóbicas, lo que las lleva a evitar alimentos nuevos, incluyendo cebos envenenados.
Además, han desarrollado mutaciones genéticas que las vuelven resistentes a fármacos anticoagulantes, generando dilemas éticos por el sufrimiento prolongado que causan.
Estrategias preventivas y educativas: el caso de Nueva York
Reducir residuos al aire libre y mejorar la gestión urbana son claves para frenar la expansión.
Ante la ineficacia de los métodos químicos, ciudades como Nueva York han optado por campañas educativas y medidas preventivas. Según Kathleen Corradi, exresponsable del control de ratas, se implementaron:
- Buenas prácticas ciudadanas: minimizar residuos y usar recipientes a prueba de roedores
- Inspecciones y multas: para cortar la principal fuente de alimento de estos animales
Urbanización y proyecciones demográficas
El crecimiento poblacional puede agravar el problema si no se adoptan medidas estructurales.
La Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido proyecta que la población crecerá de 67,6 millones en 2022 a 72,5 millones en 2032, lo que podría favorecer la expansión de las ratas si no se mejora la infraestructura urbana y la gestión de residuos.



