En 2023, Uruguay registró el mayor nivel de inversión en investigación y desarrollo (I+D) de su historia, alcanzando los 548 millones de dólares, mientras que la inversión total en actividades de ciencia y tecnología (ACT) llegó a 979 millones de dólares.
Los datos, elaborados por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y la Contaduría General de la Nación (CGN), muestran que la inversión en I+D avanzó hasta el 0,71% del PBI, superando el 0,56% de 2022.
Con este salto, Uruguay se consolidó como el segundo país con mayor esfuerzo relativo en América Latina, solo detrás de Brasil, y muy por encima del promedio regional y de economías como Argentina, México o Chile.
Un crecimiento sostenido con un salto clave en 2023
El informe destaca que la inversión en I+D “ha aumentado de forma casi ininterrumpida desde el inicio de la serie”.
Sin embargo, el último año marcó un quiebre positivo, impulsado en gran medida por mejoras en los registros de UTE, que adoptó un nuevo modelo de costeo y permitió contabilizar con mayor precisión sus actividades científicas y tecnológicas.
Quiénes impulsan la inversión en I+D
El sistema uruguayo de ciencia y tecnología se caracteriza por un ecosistema mixto, con participación equilibrada entre el sector público y privado:
- Empresas privadas: 44% de la inversión total.
- Empresas públicas: 8%.
- Educación superior: 26%, con fuerte peso de la Universidad de la República (Udelar).
- Instituciones de gobierno: 22%.
La concentración es otro rasgo estructural: 10 empresas concentran el 52% de la inversión privada, mientras que 5 instituciones ejecutan más del 80% de la inversión pública, destacándose Udelar, UTE, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), la Intendencia de Montevideo y la propia ANII.

Comparación internacional
El relevamiento utiliza los criterios del Manual de Frascati de la OCDE, lo que permite comparar los esfuerzos uruguayos con estándares internacionales.
Aunque Uruguay está lejos de países líderes como Israel, Corea del Sur o Estados Unidos, donde la inversión supera el 3% del PBI, el salto reciente ubica al país entre los de mayor dinamismo en la región.
Impacto económico y social de la ciencia
La investigación científica es crucial para el desarrollo de un país. En el caso de Uruguay, la inversión en I+D impulsa:
Desarrollo económico y social
- Innovación y competitividad: motor de crecimiento económico mediante nuevas tecnologías y procesos productivos.
- Generación de empleo: creación de puestos cualificados y estímulo a la economía.
Mejora de la calidad de vida
- Salud: avances médicos que mejoran la salud pública.
- Tecnología: aumento de la eficiencia y productividad en diversos sectores.
- Solución de problemas: respuestas a desafíos como el cambio climático, la contaminación y la gestión de recursos.
Fortalecimiento de la gobernanza
- Políticas públicas basadas en evidencia: decisiones más efectivas y menos dependientes de opiniones personales.
- Soberanía científica: capacidad de abordar necesidades propias con independencia tecnológica.
Educación y pensamiento crítico
- Formación de profesionales: desarrollo de pensamiento crítico, creatividad e iniciativa en la educación superior.
- Vínculo educativo-productivo: conexión entre universidades y sector científico-tecnológico para responder a necesidades sociales reales.
El récord histórico de inversión en ciencia y tecnología alcanzado por Uruguay en 2023 refleja un ecosistema sólido y equilibrado, con fuerte participación de empresas privadas, instituciones públicas y universidades.
Aunque aún está lejos de los niveles de los países líderes, Uruguay se posiciona como un referente regional en dinamismo científico, con un modelo que combina innovación, desarrollo económico y compromiso social. La apuesta por la investigación no solo fortalece la competitividad del país, sino que también mejora la calidad de vida de su población y lo prepara para enfrentar los grandes desafíos globales del siglo XXI.



