A días de conmemorarse el Día Mundial del Yaguareté, su conservación enfrenta un duro golpe tras la desaparición de Acaí.
Semanas atrás, la hembra liberada en octubre dejó de enviar señales de su collar GPS. Tras un rastreo intenso por tierra y aire, se halló el dispositivo sumergido en el río Bermejo.
Al parecer, el collar habría sido arrancado y arrojado al agua para ocultar un nuevo caso de caza ilegal de esta especie clave.
Pese a esta triste noticia, hay esperanzas en el ámbito de la conservación de los yaguaretés: hoy, los proyectos de reintroducción en Corrientes y Chaco se refuerzan.
Los detalles de estos programas a poco del Día Mundial del Yaguareté este 29 de noviembre.

El caso Acaí: muerte confirmada por collar GPS
Acaí fue liberada el 5 de octubre de 2024 como parte del proyecto de conservación en Chaco.
Su collar GPS dejó de enviar señales el 25 de octubre, lo que disparó las alarmas inmediatamente.
«El collar de monitoreo fue clave para determinar de manera casi inmediata que Acaí había sido asesinada», informó Rewilding Argentina.
La hipótesis de los equipos en terreno, reforzada por testimonios de vecinos, indica que la hembra fue asesinada y su collar arrojado al río.
La Administración de Parques Nacionales radicó la denuncia ante la justicia.
Rewilding Argentina se constituirá como querellante para que los responsables reciban el castigo que establece la ley, que incluye multas elevadas y prisión.
Conservación del yaguareté en Iberá: el modelo que inspira
Corrientes lidera el programa de conservación del yaguareté más exitoso del país.
Desde 2012, la provincia trabaja junto a Parques Nacionales y Rewilding Argentina en el Centro de Reintroducción ubicado en Esteros del Iberá.
La región llevaba siete décadas sin registros de yaguaretés en libertad.

En 2021, se liberó a los primeros individuos criados en el parque tras un proceso de coordinación internacional con instituciones de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Hoy, más de 40 yaguaretés viven libres en Iberá, cifra que representa alrededor del 15% de la población nacional.
Este número es significativo considerando que en todo el territorio argentino sobreviven apenas entre 200 y 250 ejemplares.
«Con 40 yaguaretés viviendo libres en Iberá, algunos de los impactos esperados comienzan a evidenciarse», afirma la fundación.
El monitoreo conjunto con CONICET y el Proyecto Yaguareté analiza efectos en presas, vegetación y comportamiento de otras especies.
La apuesta por recuperar el Gran Chaco
El Impenetrable enfrenta una situación más crítica que Corrientes.
Menos de diez yaguaretés machos sobrevivieron allí en los últimos años, sin presencia de hembras confirmada desde 1990.
En 2018, un guardaparque descubrió huellas del macho Qaramta, el único individuo sobreviviente en toda la región.
Equipado con collar GPS, permitió una cruzada sin antecedentes: su apareamiento con hembras criadas en cautiverio trasladadas desde Iberá.
El año 2024 marcó una nueva etapa en la conservación chaqueña del yaguareté.
Se liberaron cinco hembras en El Impenetrable para propiciar la recuperación del felino, aunque Acaí cayó víctima de cazadores furtivos.
A pesar de este episodio, el hallazgo del primer cachorro nacido en libertad –hijo de la yaguareté Nalá– sacudió la escena conservacionista y confirmó que la reintroducción avanza.

Los desafíos de la conservación del yaguareté
La Fundación Rewilding Argentina identifica tres factores críticos que explican la disminución del yaguareté:
- caza furtiva;
- transformación de hábitats, y;
- fragmentación de poblaciones
Por ello, el felino perdió más del 95% de su área de distribución original.
«Las organizaciones de gobierno y nuestra fundación se comprometieron a reforzar el proyecto de reintroducción, a la par de apoyar la búsqueda de los cazadores», declaró Rewilding tras el caso Acaí.
El programa argentino es el primer intento mundial de restablecer al yaguareté en regiones de las que se había extinguido.
Los avances locales lo transforman en caso testigo para iniciativas en la Mata Atlántica de Brasil y el sur de Estados Unidos.
La apuesta busca restaurar el equilibrio ecológico en el Gran Chaco, bioma que abarca un millón de kilómetros cuadrados y constituye el segundo bosque más extenso de Sudamérica después del Amazonas.



