En el dinámico cruce entre la ciencia y el debate social, Raquel Chan, destacada bioquímica y biotecnóloga de Argentina, aporta una visión esclarecedora sobre los alimentos transgénicos. Como líder del equipo que implementó la tecnología HB4 para cultivos resistentes a la sequía, Chan aborda los malentendidos comunes sobre los organismos modificados genéticamente.
La superioridad de los alimentos transgénicos
En una entrevista reciente en Modo Fontevecchia, Chan desmonta el mito de lo «natural» en la alimentación. Explica que la edición genética se presenta como una solución crítica ante los retos del cambio climático. Resalta que estos alimentos, sujetos a controles exhaustivos, son seguros y necesarios.
Chan también ofrece una crítica sobre la situación del desarrollo científico y tecnológico en Argentina, subrayando la urgencia de políticas que frenen la fuga de cerebros y aumenten la inversión en investigación básica.
Raquel Chan, además de ser investigadora superior del CONICET y directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral, ha revolucionado la agricultura mundial con su trabajo en cultivos resistentes a la sequía como el trigo y maíz, mejorando su capacidad de adaptación a condiciones climáticas adversas.
La científica defiende que los alimentos transgénicos, debido a los estrictos controles que deben superar, son más seguros que muchos otros productos alimenticios. Según Chan, la percepción negativa se debe a la falta de información y a la politización del tema, especialmente en Europa donde las restricciones han sido notorias.
La edición génica podría ser la clave para superar las tradicionales técnicas agrícolas que no se adaptan con la rapidez necesaria ante el cambio climático, una realidad que ya está afectando gravemente a las cosechas europeas, como señala una reciente entrevista con una periodista agrícola francesa.
Chan comenta que la resistencia a los cultivos transgénicos puede tener raíces políticas más que científicas. Inicialmente, el rechazo a los herbicidas asociados a los primeros transgénicos creó una percepción negativa que aún persiste.
Finalmente, Chan aporta una reflexión sobre la necesidad de políticas públicas que permitan desarrollar logros científicos como los de la tecnología HB4. La disminución de apoyo estatal en investigación básica pone en riesgo avances que podrían beneficiar al país.



