Mientras amplias zonas del país continúan afectadas por incendios forestales, el Gobierno nacional avanza con un plan de ajuste que podría implicar el despido o retiro forzado de alrededor de 400 trabajadores de la Administración de Parques Nacionales. La medida genera fuerte preocupación entre brigadistas y personal técnico, quienes advierten que ya enfrentan el fuego con dotaciones insuficientes.
Actualmente, cuatro provincias permanecen bajo emergencia ígnea, con focos activos o condiciones climáticas que favorecen la reactivación de incendios. En este contexto, los parques nacionales cumplen un rol central: son áreas vulnerables y funcionan como bases operativas para la prevención y el combate del fuego.
Preocupación de los trabajadores
“En Parques Nacionales no sobra nadie”, sostuvo Leonardo De Gennaro, secretario de Organización de la Junta Interna de ATE, tras las declaraciones del jefe de Gabinete Manuel Adorni, quien planteó reducir un 20% de la planta de personal. Según denuncian desde el gremio, el plan incluye retiros voluntarios que en los hechos funcionan como despidos encubiertos.
Los trabajadores cuestionan la contradicción entre esta política y las necesidades urgentes del sistema. Señalan que el Gobierno destinó 14.000 millones de pesos para financiar los retiros, pero no refuerza el combate contra los incendios ni mejora los salarios. Los brigadistas llevan dos años con ingresos por debajo de la línea de pobreza.

Una estructura debilitada
La Administración de Parques Nacionales cuenta con unos 2.000 empleados en total. Los brigadistas conforman la primera línea frente al fuego, respaldados por equipos técnicos y administrativos que garantizan el funcionamiento de los 39 parques nacionales del país.
De Gennaro advirtió que solo la mitad del personal tiene planta permanente, mientras que el resto depende de contratos anuales. El salario promedio oscila entre 600.000 y 900.000 pesos, cuando una familia necesita al menos 1.300.000 pesos para cubrir la canasta básica, cifra aún mayor en la Patagonia.
Emergencia ígnea en Argentina
La situación de los incendios se concentra principalmente en la Patagonia, donde rige un estado de emergencia ígnea decretado por el Gobierno nacional. Aunque las recientes lluvias y nevadas de verano trajeron alivio, persisten focos críticos y una alerta meteorológica por condiciones adversas.
Estado de los principales focos (al 12/02/2026)
- Chubut: El incendio en Puerto Patriada fue declarado 100% controlado, pero el foco en el Parque Nacional Los Alerces (16.000 hectáreas afectadas) se mantiene bajo contención. Otros puntos activos se reportan en Cholila y Epuyén.
- Río Negro y Neuquén: Se mantienen focos activos y guardias de cenizas en zonas cordilleranas.
- La Pampa: Registra más de 170.000 hectáreas quemadas en zonas de llanura.
Datos clave
- Superficie afectada: más de 1.260 focos de incendio detectados en 2026. En la región andino-patagónica, el fuego arrasó más de 46.000 hectáreas desde diciembre.
- Alerta meteorológica: el Servicio Nacional de Manejo del Fuego mantiene un nivel de alerta para Mendoza, Neuquén, La Pampa y Río Negro hasta el 13 de febrero.
- Operativo: más de 500 brigadistas y unos 15 medios aéreos (aviones hidrantes y helicópteros) desplegados en zonas críticas.
El ajuste en Parques Nacionales se produce en un momento de máxima vulnerabilidad ambiental. Los trabajadores advierten que la reducción de personal no solo amenaza los puestos de trabajo, sino también la capacidad del Estado para prevenir y enfrentar incendios, con consecuencias directas para el ambiente y las comunidades cercanas.



