Un frente frío ingresó desde el Pacífico y provocó una sorpresiva nevada en Bariloche y El Bolsón, al oeste de Río Negro, el martes 10 de febrero. Hasta días antes, ambas localidades soportaban temperaturas cercanas a los 30 grados.
El Cerro Catedral y las cumbres del Piltriquitrón amanecieron cubiertos de blanco, con registros promedio de 4 grados bajo cero. Así, el paisaje cambió drásticamente en plena temporada estival.
Según el Servicio Meteorológico Nacional, el fenómeno responde al avance de aire frío sobre la cordillera a la altura de Río Negro y Neuquén. Además, se prevé que las condiciones invernales se mantengan al menos durante un día más.
Emergencia ígnea en la Patagonia
El contraste climático se produce en medio de una crisis por incendios forestales que afecta a la región. Semanas atrás, el Gobierno nacional declaró la Emergencia Ígnea por un año en Río Negro, Chubut, La Pampa y Neuquén.
La medida fue formalizada el 30 de enero mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia 73/2026. Desde entonces, la Agencia Federal de Emergencias coordina acciones de prevención y combate del fuego.
La decisión se tomó tras más de un mes de incendios que devastaron bosques nativos, áreas productivas y zonas residenciales. En Epuyén, por ejemplo, se confirmó que un centenar de casas se quemaron en los últimos dos años.
En paralelo, el Ministerio de Seguridad anunció la asignación de $129.244 millones para fortalecer el Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios. Los fondos se destinarán a equipamiento y capacitación ante desastres cada vez más frecuentes.
Cómo la nevada puede ayudar a combatir los incendios forestales
La caída de nieve representa un alivio temporal en un contexto de estrés hídrico y altas temperaturas. Al cubrir el suelo y la vegetación, incrementa la humedad superficial y reduce la inflamabilidad.
Además, las bajas temperaturas disminuyen la probabilidad de nuevos focos activos. El enfriamiento del aire y del suelo ralentiza la propagación de llamas en zonas críticas.
Por otro lado, la acumulación de nieve puede transformarse en aporte hídrico progresivo al derretirse. Este proceso contribuye a recargar suelos y cursos de agua afectados por la sequía.
Sin embargo, los especialistas advierten que el beneficio puede ser transitorio si regresan las condiciones secas y ventosas. Por eso, el monitoreo y la prevención siguen siendo esenciales.

Precauciones y desafíos futuros
Mientras el fenómeno climático modifica el escenario, Defensa Civil solicitó extremar precauciones en la Ruta 40. El corredor conecta diversas localidades entre Río Negro y Neuquén y puede presentar hielo en calzada.
La alternancia entre calor extremo y eventos fríos intensos refleja la creciente variabilidad climática. Estos cambios profundizan la vulnerabilidad de los ecosistemas patagónicos.
Así, la nevada ofrece un respiro en medio de la emergencia, pero no resuelve el problema estructural. La restauración de bosques y la gestión integral del fuego siguen siendo claves para reducir riesgos futuros.



